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Mientras Cuba sufre apagones de hasta 20 y 30 horas diarias y una crisis energética sin precedentes, la base naval estadounidense de Guantánamo funciona como una isla de abundancia relativa dentro de la isla, abastecida íntegramente desde Estados Unidos y completamente ajena al colapso que padecen los 10 millones de cubanos al otro lado del campo minado.
Así lo describe la periodista Carol Rosenberg en un reportaje publicado el pasado lunes en The New York Times, titulado "As Trump Squeezes Cuba, U.S. Military Exists in a Bubble", que ofrece una mirada inédita al interior del enclave estadounidense separado del resto de Cuba por un campo minado.
La base alberga a unas 6,000 personas entre militares, civiles y contratistas, y cuenta con una bolera moderna con tecnología QubicaAMF y luces de neón, un Starbucks, un McDonald's operativo desde 1986, un pub irlandés llamado O'Kelly's, cines con estrenos de Hollywood, playas y una marina.
Las imágenes captadas por Rosenberg muestran la bolera iluminada con focos de colores y pantallas que anuncian "¡La diversión no puede esperar!" y "¡Bienvenido de vuelta al boliche!".
Mientras, el Starbucks exhibe un letrero escrito a mano que avisa: "Actualmente no tenemos leche. Las bebidas disponibles son café frío, cafés, americano, frappés, limonada y tés. Disculpe las molestias."
La infraestructura de la base la hace completamente independiente de la red cubana: dispone de dos plantas de tratamiento de agua por ósmosis inversa que procesan 2,5 millones de galones diarios, 25 tanques de almacenamiento, 43 pozos y 50 generadores eléctricos adicionales con capacidad de hasta 17,000 kilowatts.
Además, la base cuenta con 59 tanques de combustible con capacidad para 35 millones de galones, lo que garantiza su independencia energética total.
En contraste brutal, Cuba sufrió tres colapsos totales de su red eléctrica nacional en marzo de 2026. El del 16 de marzo duró 29 horas y 29 minutos. Al 25 de marzo, la disponibilidad eléctrica era de apenas 1,145 megawatts frente a una demanda de 3,000, con un déficit de 1,885 megawatts.
La crisis energética cubana se ha agravado por la pérdida simultánea de sus dos principales fuentes externas de petróleo: Venezuela, que proveía entre 25,000 y 35,000 barriles diarios, cortó el suministro tras la captura de Nicolás Maduro el tres de enero de 2026, y México suspendió sus envíos el nueve de enero por presión de sanciones estadounidenses.
Cuba produce solo 40,000 barriles diarios de petróleo frente a una necesidad de 110,000, con reservas que en febrero y marzo apenas alcanzaban para 15 o 20 días.
En ese contexto, la administración Trump ha intensificado la presión sobre el régimen. El 29 de enero, el presidente firmó la declarando a Cuba amenaza inusual y extraordinaria mediante la Orden Ejecutiva 14380, y desde enero de 2025 ha impuesto más de 240 sanciones contra la isla.
El pasado viernes, Trump afirmó públicamente que Cuba está acabada, tres días después de declarar Cuba es la siguiente.
La base naval de Guantánamo fue establecida en 1903 bajo la Enmienda Platt como condición para el fin de la ocupación estadounidense tras la Guerra Hispano-Estadounidense. Ocupa 117 kilómetros cuadrados y está separada del territorio cubano por un campo minado. Quedan menos de 300 cubanos envejecidos en la base, trabajadores de décadas atrás que permanecen como residentes especiales.
El PIB cubano ha caído un 23% acumulado desde 2019, con una proyección de caída adicional del 7,2% en 2026, según The Economist Intelligence Unit, lo que convierte la crisis actual en la más grave desde el Período Especial de los años noventa.
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