Hay tantos millonarios mudándose a Florida que se han encontrado con un problema



Mansión en Miami (Imagen de referencia) © Pexels
Mansión en Miami (Imagen de referencia) Foto © Pexels

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La avalancha de multimillonarios tecnológicos y financieros que huye de California y Nueva York hacia Florida ha generado un problema que ni todo su dinero puede resolver: no hay suficiente espacio en los puertos para amarrar sus megayates.

El corredor costero que va de Miami a Palm Beach se ha convertido en el nuevo epicentro económico y político de Estados Unidos, impulsado por dos motores poderosos: la ausencia de impuesto estatal sobre la renta en Florida y la presencia de Donald Trump en Mar-a-Lago, que ha hecho estratégicamente valioso estar cerca del presidente.

Los nombres son conocidos.

Jeff Bezos posee el Koru, un velero de 125 metros de eslora y tres mástiles de 70 metros que le costó 500 millones de dólares.

Sergey Brin, cofundador de Google, tiene el Dragonfly, de 142 metros y 450 millones de dólares, el yate privado más grande en manos de un ciudadano estadounidense.

Mark Zuckerberg no se conformó con uno: compró dos superyates, el Launchpad y el Wingman, por unos 330 millones de dólares en total, según enumeró en reciente publicación el portal Xataka.

Los tres tienen mansiones en Florida. Y los tres enfrentan el mismo problema: no caben en el muelle.

El Koru de Bezos no pudo atracar en Port Everglades junto a otros yates de lujo y tuvo que compartir espacio con buques petroleros, pagando unos 2,400 dólares diarios.

El Dragonfly de Brin amarró en el Museum Park del centro de Miami.

Los amarres premium en el sur de Florida se han vuelto tan escasos que algunos se cotizan en hasta medio millón de dólares al año solo por el derecho de acceso, y ciertos espacios se venden por hasta un millón de dólares incluso antes de que los barcos estén construidos.

Como recoge la revista Fortune, el sur de Florida está reventando en las costuras.

La respuesta de algunos ultrarricos ha sido construirse sus propios puertos.

Ken Griffin, fundador del fondo de cobertura Citadel y residente en Florida desde 2022, obtuvo en noviembre de 2025 la aprobación del Miami Beach Planning Board para construir una marina privada en Terminal Island.

El proyecto incluye seis muelles de aguas profundas para superyates de más de 91 metros, pabellón para tripulación con gimnasio y sauna, piscina, salón y espacio para 300 invitados.

La razón es simple: su superyate Viva, de 94 metros, no cabe en el muelle de su mansión en Star Island.

Neisen Kasdin, representante legal de Griffin y exalcalde de Miami Beach, describió el proyecto como una extensión de su residencia donde sus barcos más grandes pueden ser atracados.

Cifra de millonarios al alza en Miami

Detrás de esta competición náutica hay una redistribución geográfica del poder económico estadounidense.

Miami ya cuenta con más de 38,800 residentes millonarios, según el World's Wealthiest Cities Report 2025 de Henley & Partners.

Entre 2014 y 2024 el número de millonarios en el área del Gran Miami creció un 94%, el mayor aumento porcentual de todo el país.

El trasfondo fiscal es determinante.

Bezos se mudó oficialmente a Miami en noviembre de 2023, ahorrando un estimado de 610 millones de dólares en impuestos sobre ganancias de capital.

Larry Page y Sergey Brin abandonaron California antes del 1 de enero de 2026: el impuesto al patrimonio que California tiene previsto votar en otoño les habría costado 13,000 y 12,000 millones de dólares, respectivamente.

La saturación de los muelles es solo la punta del iceberg.

La llegada masiva de riqueza extrema está disparando el mercado inmobiliario, encareciendo servicios básicos y desplazando a residentes de ingresos medios y bajos.

El informe de Henley & Partners advierte que el éxito de esta estrategia de atracción de capitales plantea el reto de mantener el acceso equitativo a la vida urbana.

Mientras tanto, la infraestructura portuaria de Florida -con opciones como Island Gardens Deep Harbor, con capacidad para barcos de hasta 170 metros, o la renovación de 40 millones de dólares del puerto de Palm Beach en 2022- sigue siendo insuficiente para una flota de megayates que no para de crecer.

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