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La Aduana General de la República de Cuba detectó un intento de introducir ilegalmente por el Aeropuerto Internacional “José Martí” de La Habana una gran cantidad de habilitaciones, facturas de venta y otras pegatinas falsas destinadas a la falsificación de tabacos cubanos, según informaron fuentes oficiales.
El hallazgo fue anunciado por el vicejefe primero de la Aduana, Wiliam Pérez González, quien precisó en la red social X que se trataba de “un intento de introducir ilegalmente por el Aeropuerto de La Habana gran cantidad de habilitaciones, facturas de ventas y otras pegatinas falsas”.
El funcionario añadió que el pasajero implicado fue puesto a disposición de las autoridades policiales.
En una publicación posterior, la Aduana detalló que estos materiales estaban destinados al comercio ilícito y a la falsificación de productos asociados a uno de los sectores más estratégicos de la economía cubana.
La institución subrayó que este tipo de operaciones “afecta directamente un rubro exportable y daña las marcas cubanas que cuentan con un prestigio sobrado a nivel mundial”.
Materiales destinados a falsificación para mercados internacionales
Entre los objetos decomisados se encontraban etiquetas adhesivas circulares doradas que funcionarían como sellos de garantía, láminas con apariencia de hologramas o sellos fiscales, piezas plásticas rojas tipo precintos para cajas de tabaco, latas pequeñas amarillas y formularios aduaneros.
Un elemento que llamó especialmente la atención fue la diversidad de idiomas presentes en las etiquetas.
Algunas incluían advertencias sanitarias en español como “Fumar mata” y “Este producto puede ser dañino para su salud y crea adicción”, mientras que otras estaban en alemán, con mensajes como “Rauchen ist tödlich” (“Fumar es mortal”).
Este detalle sugiere que los materiales estaban destinados a la falsificación de habanos cubanos para su comercialización en mercados europeos, tanto hispanohablantes como germanoparlantes.
Además, varias etiquetas en español contenían referencias a organismos españoles y direcciones web de instituciones de ese país, lo que refuerza la hipótesis de que el destino final podría haber sido el mercado español.
España, de hecho, utiliza desde octubre de 2003 sellos holográficos adhesivos con códigos únicos para autentificar los habanos cubanos comercializados en su territorio, lo que convierte estos elementos en un blanco frecuente de redes dedicadas a la falsificación.
Un patrón de intentos de contrabando
El caso se produce en medio de una serie de detecciones recientes en aeropuertos cubanos relacionadas con el contrabando y la falsificación de tabaco.
En marzo pasado, la Aduana informó sobre un intento de extracción ilegal de más de 370 cajas de tabacos falsificados de diferentes marcas, también por el aeropuerto de La Habana.
En ese caso, dos pasajeros pretendían sacar del país productos de diferentes marcas sin cumplir las regulaciones vigentes, y fueron igualmente puestos a disposición de las autoridades.
Asimismo, a inicios de ese mes, se detectó la entrada al país de más de 4,400 sellos falsos de la marca Cohiba procedentes de Estados Unidos.
Entonces, Pérez González enfatizó que “enfrentar la falsificación y proteger nuestras marcas registradas es prioridad”.
El tabaco es uno de los productos emblemáticos de exportación de Cuba y una fuente clave de ingresos en divisas, en un contexto de profunda crisis económica. Marcas como Cohiba, Montecristo o Partagás gozan de un alto reconocimiento internacional, lo que las convierte en objetivo de redes de falsificación.
Las autoridades han insistido en que estos intentos de introducir o extraer productos falsificados no solo violan la normativa vigente, sino que también afectan la imagen internacional del tabaco cubano y su posicionamiento en mercados clave.
Hasta el momento, no se han ofrecido detalles adicionales sobre la identidad del pasajero involucrado en el más reciente incidente ni sobre posibles conexiones con redes internacionales de comercio ilícito.
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