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El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Guo Jiakun, advirtió este martes que Pekín tomará contramedidas si Washington impone aranceles adicionales basándose en acusaciones de que China suministra apoyo militar a Irán.
Jiakun calificó los reportes mediáticos sobre ese supuesto apoyo como "completamente fabricados" y reafirmó que China actúa con prudencia en sus exportaciones de productos militares. "Si EE.UU. insiste en usar esto como excusa para imponer aranceles adicionales a China, China tomará contramedidas resueltas", declaró el portavoz en rueda de prensa en Beijing.
La advertencia responde directamente a una amenaza lanzada por el presidente Donald Trump el pasado domingo en una entrevista en Fox News, en la que anunció un arancel del 50% sobre todos los bienes chinos si Beijing proporcionaba asistencia militar a Teherán.
Trump fundamentó su amenaza en reportes de inteligencia publicados por CNN el pasado sábado, que citaban tres fuentes familiarizadas con la inteligencia y señalaban que China preparaba la entrega de sistemas de misiles antiaéreos portátiles a Irán en las próximas semanas, posiblemente canalizados a través de terceros países para ocultar su origen chino.
El New York Times también publicó ese fin de semana reportes sobre posibles envíos de misiles de China a Irán.
China rechazó las acusaciones desde el primer momento. Un portavoz de la embajada china en Washington declaró a CNN el pasado sábado: "China nunca ha proporcionado armas a ninguna parte en el conflicto".
El episodio se produce en un contexto de alta tensión geopolítica. El 28 de febrero de 2026, EE.UU. e Israel lanzaron la Operación Epic Fury, una campaña de bombardeos contra instalaciones nucleares y de misiles de Irán. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó que la operación dejó el programa de misiles iraní "funcionalmente destruido" y sin capacidad de combate por años.
Tras los ataques se estableció un alto al fuego de 14 días, pero las negociaciones de paz entre Washington y Teherán fracasaron, lo que llevó a EE.UU. a iniciar un bloqueo naval en el Estrecho de Ormuz el pasado sábado.
China condenó ese bloqueo como un acto peligroso e irresponsable que exacerba las tensiones y socava el frágil acuerdo de alto al fuego.
Pekín tiene un interés estratégico directo en el conflicto: es el principal importador del petróleo iraní y el mayor socio económico de Irán, con un comercio bilateral en bienes no militares que alcanzó los 9,960 millones de dólares en 2025.
La amenaza arancelaria del domingo no es la primera. El 8 de abril, Trump ya había advertido con aranceles del 50% a cualquier país que suministrara armas a Irán, apuntando directamente a China y Rusia por su veto en el Consejo de Seguridad de la ONU.
Analistas describen la relación entre China e Irán como transaccional, sin una alianza militar formal, lo que complica la lectura de las intenciones de Pekín en el conflicto.
Trump tiene prevista una visita a Beijing el próximo mes para conversaciones con el presidente Xi Jinping sobre aranceles y otros asuntos bilaterales.
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