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Los gobiernos de España, Brasil y México emitieron este sábado un comunicado conjunto en el que expresaron su enorme preocupación por la grave crisis humanitaria que atraviesa Cuba; pero pidieron respeto a su "integridad territorial, igualdad soberana y arreglo pacífico de las controversias" sin intervención.
El texto, que cita los principios consagrados en la Carta de Naciones Unidas, fue suscrito durante la IV Cumbre en Defensa de la Democracia celebrada en Barcelona, donde el presidente español Pedro Sánchez actuó como anfitrión y recibió al mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, mientras la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum participó mediante un mensaje grabado.
En el comunicado, los tres países llamaron a un diálogo "sincero, respetuoso y acorde al Derecho Internacional" para encontrar una solución duradera a la situación de la isla, sin la intervención de Estados Unidos.
Además, se comprometieron a "incrementar de manera coordinada" su respuesta humanitaria "dirigida a aliviar el sufrimiento del pueblo cubano" y emplazaron a adoptar "medidas necesarias para aliviar esa situación", instando a evitar "acciones que agraven las condiciones de vida de la población".
Los tres gobiernos reafirmaron su "compromiso irrenunciable con los derechos humanos, con los valores democráticos y con el multilateralismo", subrayando que el objetivo del diálogo reclamado es "encontrar una solución duradera a la situación actual".
El comunicado incluye una frase que resume la posición de los tres países: "Que sea el propio pueblo cubano quien decida su futuro en plena libertad".
El texto se produce en un momento de escalada de presión estadounidense sobre la isla.
Desde enero de 2026, la administración Trump cortó el suministro de petróleo venezolano a Cuba tras la captura de Nicolás Maduro, eliminando entre 26,000 y 35,000 barriles diarios que cubrían el 80-90% de las necesidades energéticas cubanas.
El 29 de enero, Trump firmó la Orden Ejecutiva 14380, que declara a Cuba "amenaza inusual para la seguridad nacional" e impone aranceles de hasta 50% a países que suministren petróleo al gobierno cubano, lo que frenó también los envíos desde México.
La crisis energética resultante ha provocado apagones del 64%, parálisis del transporte, cierres de escuelas y colapso en servicios esenciales de salud, agua y alimentación.
El comunicado trilateral llega además en un contexto de creciente retórica militar por parte de Washington. El pasado 15 de abril, el diario USA Today reveló que el Pentágono había recibido una directiva de la Casa Blanca para acelerar la planificación de operaciones militares en Cuba.
Ante esos informes, Trump respondió ayer con una frase que no despejó las dudas: "Depende de lo que entiendas por acción militar".
Analistas señalan que el lenguaje sobre "integridad territorial" empleado en el comunicado apunta directamente a frenar cualquier intervención militar estadounidense, aunque el texto no exige al régimen cubano reformas políticas concretas ni menciona la represión que sufre el pueblo cubano bajo la dictadura de Miguel Díaz-Canel.
La ONU lanzó un plan de emergencia de 94.1 millones de dólares para combustible en servicios críticos de Cuba, pero hasta marzo de 2026 solo tenía asegurados 26 millones.
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