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La embajada de Rusia en Cuba publicó en Facebook declaraciones recientes del canciller Serguéi Lavrov en las que reafirmó el respaldo de Moscú a La Habana, pero evitó cualquier compromiso de respuesta militar ante una eventual intervención de Estados Unidos.
En medio de una escalada sostenida de tensiones entre Washington y el régimen cubano, Lavrov habló el 15 de abril al término de su visita oficial a China, y contestó a una pregunta sobre las amenazas del presidente Donald Trump, quien afirmó que EEUU podría "pasar por Cuba" tras concluir sus asuntos con Irán.
"No voy a adivinar posibles consecuencias de este paso. Hemos escuchado varias declaraciones desde Washington y no todas se han traducido en acciones prácticas", dijo el veterano diplomático y mano derecha de Vladimir Putin, según difundió la cancillería rusa.
Lavrov reafirmó el "apoyo político, económico y humanitario" de Moscú, pero dejó en claro que la defensa de la isla recae en el propio gobierno cubano: "Las declaraciones del liderazgo cubano, incluso del presidente Miguel Díaz-Canel, confirman su determinación a defender la libertad hasta el final, con todos los medios posibles".
El canciller informó además que Rusia envió "el primer buque con cien mil toneladas de petróleo a Cuba", suficiente, reconoció, "para un par de meses".
La publicación generó miles de reacciones en redes sociales. Numerosos usuarios interpretaron que Moscú enviaba un mensaje de distanciamiento ante un posible conflicto armado con EEUU, dejando al régimen cubano a su suerte en el plano militar.
Este patrón no es nuevo. A finales de enero, mientras Cuba enfrentaba una severa crisis de combustible tras el corte del suministro venezolano, el embajador ruso Viktor Koronelli señaló que la solución dependía del propio gobierno cubano, aunque tendió la mano de Moscú, según la agencia TASS.
El aparente distanciamiento contrasta con la profundización formal de la alianza bilateral en materia de defensa. En marzo de 2025, Rusia y Cuba firmaron un acuerdo intergubernamental de cooperación militar que Putin ratificó como ley en octubre de ese mismo año.
Paralelamente, el Departamento de Estado de EE. UU. estimó que entre 1,000 y 5,000 cubanos participan actualmente en operaciones militares junto a Rusia en Ucrania, mientras que la inteligencia militar ucraniana elevó esa cifra a al menos 20,000 reclutados desde el inicio del conflicto.
Las tensiones con Washington se han intensificado desde enero de 2026, cuando Trump firmó la Orden Ejecutiva 14380 declarando al gobierno cubano "amenaza extraordinaria para la seguridad nacional" e imponiendo aranceles a países que le vendan petróleo a la isla.
A mediados de marzo, Trump afirmó desde la Casa Blanca: "Creo que tendré el honor de tomar Cuba". El 27 de marzo, en Miami Beach, añadió: "Cuba es la siguiente, pero finjan que no lo hubiera dicho".
Por su parte, el Pentágono ha acelerado discretamente la planificación de operaciones militares en la isla, según recientes revelaciones publicadas por USA Today. Díaz-Canel respondió el pasado miércoles alertando sobre una posible agresión militar y llamando al pueblo cubano a prepararse para combatirla, en una comparación con Bahía de Cochinos de 1961.
Lavrov, por su parte, recomendó a Washington retomar la vía del diálogo: "Con Cuba se alcanzaron acuerdos ya durante la administración Obama. La Habana los aceptó. Eran acuerdos de respeto mutuo y beneficiosos para ambas partes".
Y cerró con una advertencia velada: "Se dice que, con cortesía y buenos modales, se puede conseguir mucho más que con los rasgos opuestos del carácter humano".
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