El artista cubano Julio Lorente, radicado en Jacksonville, Florida, lanzó en una entrevista concedida a CiberCuba un análisis descarnado sobre la situación que vive el pueblo cubano bajo el régimen castrista, resumida en una frase contundente: "Resistir es vivir como un salvaje y el cubano se ha adaptado a eso."
Lorente, egresado del Instituto Superior de Arte (ISA) de La Habana y conocido por su obra crítica contra la iconografía del régimen, considera que "el daño antropológico del cubano se manifiesta en la capacidad de resistir. Ya el resistir perdió su notoriedad heroica y está en su expresión antropológica más pura", afirmó el artista.
Para Lorente, la imagen que mejor ilustra esa degradación es la de cubanos cocinando con carbón dentro de sus apartamentos, algo que el propio Díaz-Canel reconoció como necesidad al pedir garantizar materiales para cocinar, desde carbón vegetal hasta leña.
El artista visual señaló también que la resistencia popular ha chocado repetidamente contra un muro de impunidad que genera lo que él llama "frustración histórica": "Tocar un cacerolazo por diez días y no pasa nada. Quemar la sede del partido (PCC) en Morón y no pasa nada."
Esa impotencia, según Lorente, deriva en una parálisis colectiva que el régimen aprovecha para perpetuarse: "Ya no va a pasar nada. Estos van a seguir ahí. ¿Para qué voy a hacer algo? Le meten veinte años a éste, le meten treinta años, el exilio sigue con el discurso, Trump sigue en Irán, y el que estoy cogiendo los palos soy yo."
Eso, en su opinión, "redunda en una indiferencia colectiva que capitaliza el régimen en permanencia".
El contraste histórico que traza Lorente es demoledor: Cuba fue el primer país de Hispanoamérica en tener televisión a color, contó con el primer ferrocarril de la región y fue pionera en transmisiones de radio, y hoy se ubica por debajo de Haití en los índices de riqueza mundial.
"Es lamentable. Esto indica y demuestra lo fallido que es el comunismo como teoría política y como práctica social para aquellos románticos que siguen apostando por esa basura de ideología", sentenció.
Como solución, Julio Lorente propone una "intervención profiláctica" para descabezar el régimen, seguida de una inversión fiscalizada de Estados Unidos y un plan de reconstrucción similar al Plan Marshall europeo de posguerra, que permita reconstruir la estructura de un país que, en sus palabras, "está en un estado que parece que acá hubo una bomba nuclear".
Desde el 6 de marzo de 2026 se han registrado al menos 156 manifestaciones en múltiples provincias cubanas, incluyendo la quema de la sede del Partido Comunista en Morón el 14 de marzo, sin que ninguna haya producido cambio político alguno.
"Cuba tiene que pasar a la historia como un ejemplo de estudio para las universidades del desastre que significa la permanencia de un partido comunista de forma incuestionable en la vida de una nación", concluyó Lorente.
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