
Vídeos relacionados:
La activista cristiana cubana Anna Sofía Benítez Silvente, conocida como Anna Bensi, denunció este viernes la pérdida definitiva de su cuenta de WhatsApp y el hackeo de las de Telegram tanto suyas como de su madre, Caridad Silvente, alertando a sus contactos sobre posibles mensajes fraudulentos enviados desde esos perfiles comprometidos.
"Definitivamente perdí mi cuenta de WhatsApp. Así que si algunos de mis contactos recibe algún mensaje desde esa cuenta o me escribe y da entregado NO SOY YO", escribió la joven de 21 años en Facebook.
En la misma publicación, extendió la alerta a la plataforma de mensajería Telegram: "También perdimos, mi mamá y yo, nuestras cuentas de Telegram. Ninguna de las dos tenemos manejo de esos perfiles."
La activista fue directa al señalar al responsable, alertando para que sus seguidores "no crean en ningún tipo de estafa o táctica de la Dictadura".
La denuncia se produce apenas dos días después de que ETECSA desactivara de forma coordinada las líneas telefónicas de Anna Bensi, su madre y otros activistas cristianos —entre ellos el pastor David Espinosa y su esposa Laidy García— entre las 10:20 y 10:23 p.m. del miércoles 22 de abril.
Esa misma madrugada, a las 2:00 a.m. del jueves 23, la cuenta de WhatsApp de Anna fue desactivada por segunda vez, apenas horas después de haberla recuperado a las 5:00 p.m. del día anterior.
El Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP) condenó públicamente estos ataques, describiéndolos como intentos de la Seguridad del Estado para impedir las denuncias de la activista.
El hostigamiento sistemático contra la joven comenzó el 10 de marzo, cuando ella y su madre grabaron y publicaron la entrega irregular de una citación por el suboficial del MININT Yoel Leodán Rabaza Ramos.
Las autoridades las acusaron de violar la intimidad bajo el artículo 393 del Código Penal, que contempla penas de dos a cinco años de prisión.
El 25 de marzo, ambas fueron instruidas de cargos y puestas en reclusión domiciliaria con prohibición de salir del país. El 9 de abril, el diplomático estadounidense Mike Hammer, jefe de la misión de la Embajada de Estados Unidos en Cuba, las visitó y declaró que "su único delito ha sido defender sus creencias, su fe".
El 10 de abril, la hermana de Anna, Elmis Rivero Silvente, ciudadana estadounidense, fue interrogada y amenazada por la Seguridad del Estado antes de volar a Miami. Los agentes le advirtieron que "Trump invadirá Cuba y el primer misil irá a casa".
Los días 13 y 14 de abril, Anna fue citada e interrogada por más de dos horas en la estación policial de Alamar junto a su madre, siendo liberada tras presión pública.
El patrón de hackeos de cuentas de mensajería contra activistas y periodistas independientes en Cuba está documentado por el ICLEP, que ha registrado casos similares contra el periodista Mario J. Pentón y el medio independiente CubaNet.
Anna Bensi, quien enfrenta cargos penales y reclusión domiciliaria mientras sus canales de comunicación son sistemáticamente saboteados, resumió su estado el 15 de abril con una frase que refleja la presión acumulada: "decidí dejar mi vida y la de mi familia en manos de Dios".
Archivado en: