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La Empresa Eléctrica de La Habana informó la noche de este viernes, a través de su canal oficial de Telegram, que un Disparo Automático por Frecuencia (DAF) dejó sin servicio eléctrico a zonas de los municipios Playa y Habana del Este en la capital cubana.
Según el comunicado oficial, en Playa quedaron afectadas las zonas de Juan Manuel Márquez, Santa Fe, Jaimanitas, calle 296, 284, 5ta, el cuadrante de 284/5ta/1ra/296, El Roble y Bajo Santana.
En La Habana del Este, los sectores sin electricidad son Altura de Boca Ciega, Santa María del Mar, Villa Mégano, Justiz, Agromar, Bajurayabo, Campo Florido y La Coca.
El DAF es un mecanismo de protección automática del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) que desconecta circuitos de forma escalonada cuando la frecuencia de la red cae por debajo de los 60 Hz nominales, con el objetivo de evitar un colapso total, aunque provoca apagones repentinos e imprevistos para la población.
Este episodio es al menos el sexto DAF documentado en La Habana en lo que va de 2026, en el marco de la crisis energética más severa de la historia reciente de Cuba.
Los anteriores ocurrieron el 20 de febrero, por un accidente en la Subestación Habana 220 kV; el 19 de marzo, debido a una avería en una línea de 110 kV; el 6 de abril, tras la salida de servicio de la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, el 9 y 10 de abril, y el 22 de abril.
El contexto energético nacional es de extrema gravedad. Para la noche de este viernes se había pronosticado un déficit eléctrico de 1,333 MW para el horario pico.
Las averías activas incluyen unidades de las termoeléctricas Ernesto Guevara de la Serna, Nuevitas, Felton y Renté, con 293 MW adicionales en limitaciones térmicas.
La crisis tiene como causa estructural décadas de falta de mantenimiento en las plantas termoeléctricas y cuatro meses consecutivos sin suministros regulares de combustible: el sistema requiere ocho barcos mensuales, pero solo llegó uno desde diciembre de 2025.
Las consecuencias van más allá de la oscuridad, pues en días recientes se supo que más de 200,000 habaneros quedaron sin acceso regular al agua potable como consecuencia directa de los apagones, según informó el director de Acueducto de Aguas de La Habana.
Preguntas frecuentes sobre la crisis energética en La Habana
CiberCuba te lo explica:
¿Qué es un Disparo Automático por Frecuencia (DAF) y cómo afecta a La Habana?
Un Disparo Automático por Frecuencia (DAF) es un mecanismo de protección automática que desconecta circuitos eléctricos cuando la frecuencia de la red cae por debajo de los 60 Hz nominales. Este sistema busca evitar un colapso total del Sistema Electroenergético Nacional, pero provoca apagones repentinos e imprevistos en varias zonas de La Habana.
¿Cuáles son las causas de la actual crisis energética en Cuba?
La crisis energética en Cuba tiene causas estructurales como décadas de falta de mantenimiento en las plantas termoeléctricas, un déficit crónico en el suministro de combustible y una infraestructura obsoleta. Desde diciembre de 2025, Cuba solo ha recibido un barco de combustible, cuando necesita ocho al mes, lo que ha exacerbado la situación.
¿Qué consecuencias tienen los apagones en la vida diaria de los habaneros?
Los apagones han dejado a más de 200,000 habaneros sin acceso regular al agua potable y han provocado protestas espontáneas en varios barrios de La Habana. Además, afectan la vida diaria de los ciudadanos, quienes enfrentan dificultades para conservar alimentos, comunicarse y realizar tareas cotidianas.
¿Cómo ha respondido el gobierno cubano a la crisis energética?
El gobierno cubano ha atribuido la crisis energética al embargo estadounidense, mientras que la infraestructura eléctrica sigue colapsando por el abandono y la inversión insuficiente. Las autoridades han intentado paliar la situación mediante reparaciones temporales y la gestión de suministros de combustible escasos, pero sin ofrecer soluciones a largo plazo.
¿Qué impacto tienen los apagones en la economía cubana?
Los apagones prolongados y frecuentes afectan la producción y el comercio, limitando las operaciones de empresas y pequeñas industrias. También incrementan el malestar social, lo que puede derivar en protestas que desestabilizan aún más la economía del país.
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