El arquitecto cubano Edelberto "Bertín" Díaz, residente en Panamá, advierte que La Habana necesita soluciones urbanísticas propias, adaptadas a su territorio, cultura y clima, y no la importación acrítica de modelos foráneos que históricamente han resultado en lo que él llama «efectismo».
Su diagnóstico distingue dos dimensiones del cambio que Cuba necesita: «Aquí no es solamente una transición de un orden político; aquí hay una transición de lo que puede ser una ciudad detenida en el tiempo. Una cultura que en un momento determinado hace un museo de sus espacios de una manera y hay que llevarla a 'transitar', a que esos espacios tomen un valor y que su vida no sea un agobio».
Por otra parte, en una entrevista concedida este domingo a la periodista de CiberCuba Tania Costa, Díaz respondió a la pregunta de si La Habana podría tener un pulmón verde al estilo del Central Park, de Nueva York, con una posición tajante: «Si tú me dices a mí que tengo que triturar 50 manzanas para tener lo que tiene Nueva York, me parece un poquito aberrante».
En su lugar, el arquitecto principal de Iberostar hasta el año 2000 propone explorar alternativas propias. Menciona el bambú como una planta con «una de las mejores cualidades de poder mejorar la calidad del oxígeno», aunque reconoce que «hay que estudiarlo». Su argumento central es que «para llegar a un mismo resultado no se necesita la misma receta».
Díaz critica, además, la tendencia histórica de Cuba a importar soluciones ajenas a su realidad. Cita el Paseo del Prado, el Capitolio y los prefabricados soviéticos como ejemplos de modelos trasplantados con resultados desiguales: "Al final de la película, esto es efectismo", sentencia.
Esa crisis urbana a la que él se refiere tiene cifras concretas: cerca de 1,000 edificaciones colapsan anualmente en La Habana, el déficit habitacional nacional supera, desde hace años, las 800,000 viviendas y el 35% del fondo habitacional se encuentra en estado regular o malo. El Plan de Vivienda cubano cumplió apenas el 39% de su meta en 2024 por escasez de cemento.
Barrios como Centro Habana y Habana Vieja acumulan el mayor deterioro, con pérdida irreversible de patrimonio histórico y más de 30,000 metros cúbicos diarios de basura y escombros que generan enfermedades como el dengue.
El régimen, por su parte, apenas ahora reconoce la magnitud del problema de los edificios en riesgo de derrumbe, mientras la respuesta gubernamental ha sido sistemáticamente insuficiente.
Transición política en Cuba
Sobre la transición política, Díaz es cauteloso pero firme. "Yo creo que definitivamente se visualiza un cambio. Por dónde va a venir, no tengo la menor idea con exactitud. Cuál va a ser la propuesta, tampoco tengo la menor idea, pero realmente sí se vislumbra la necesidad de un cambio, y un cambio urgente, en lo que es la realidad de la población cubana", afirma.
El arquitecto llama a no esperar que llegue ese momento para organizarse. "Sin duda alguna es necesario actuar con previsión" y advierte que improvisar en plena transición sería un error: "Te pueden coger con los pantalones bajados".
Díaz señala también que ya existen interacciones incipientes entre profesionales y grupos con intereses políticos, y que estas conformaciones podrían formalizarse «en muy corto plazo».
Considera además válido recuperar los planteamientos de quienes antes intentaron trazar una hoja de ruta, porque «traen consigo criterios y principios que es muy probable que nos iluminen a lo que en un momento determinado deberían ser los próximos pasos».
Por último, el arquitecto defiende que la sostenibilidad urbana debe incorporar las culturas locales y el desarrollo del empleo en cada territorio, no solo la lógica económica de un negocio.
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