El arquitecto cubano Edelberto 'Bertín' Díaz, residente en Panamá, sostiene que la pregunta central para reconstruir Cuba no es si el país tiene materiales, mano de obra o industria, sino si habrá dinero disponible para activar ese proceso. Lo dijo en una entrevista con CiberCuba sobre el futuro urbano de la isla y el destino de sus ciudades.
"El punto está en si hay o no billetes", resume Díaz con contundencia. Y va más lejos: «El mundo no se mueve por rotación y traslación. El mundo se mueve por dólares. ¿Hay dólar? Para allá van la gente. No hay dólar, brother, te quiero, pero quédate por allá".
Para ilustrar su argumento, el arquitecto recurre a su experiencia personal en Panamá. Según su testimonio, él llegó al país en el año 2000, justo después de que Estados Unidos entregara el Canal. Describe una ciudad llena de letreros de "Se vende" y un ambiente de estancamiento generalizado.
Todo cambió cuando se impulsó la consulta ciudadana sobre la ampliación del Canal, aprobada en 2006, con una inversión estimada de 5,250 millones de dólares: "Empezó a aterrizar cualquier cantidad de gente», recuerda. «Oye, cuando el pistoletazo se da, empieza a aparecer cualquier tipo de individuo".
En su opinión, el paralelismo con Cuba es directo: "Si en un momento determinado la gente olfatea, las grandes empresas olfatean de que va a haber dinero para hacer carreteras en Cuba... Lo de menos es pensar el tema del asfalto. Ya van a aparecer los que van a montar la fábrica del asfalto ahí", dijo.
El debate sobre la financiación de una eventual reconstrucción tiene cifras concretas sobre la mesa. El empresario cubanoamericano Carlos Saladrigas estimó en marzo de 2026 que reconstruir Cuba costaría entre 6,000 y 10,000 millones de dólares solo en la primera fase de estabilización, y que para atraer esa inversión serían indispensables la seguridad jurídica, el libre mercado y la apertura democrática —condiciones que, como señalan expertos, Cuba no ofrece hoy y que alejan cualquier capital serio.
¿Hay materiales para reconstruir el país?
Sobre la disponibilidad de materiales en la isla, Bertín Díaz adopta una postura optimista pero realista. Reconoce que Cuba tiene canteras para extraer piedra y capacidad instalada para producir bloques y acero —menciona «La Antillana de Acero» como ejemplo—, aunque admite que pueden faltar equipos como cilindros trituradores.
"Tú tienes canteras para sacar piedras. O sea, existe. Ah, que a lo mejor no tienes los cilindros para poder triturar", dice. Su argumento es que esas carencias son secundarias porque cuando el dinero aparece, también aparecen quienes traen la tecnología. "Así se mueve el mundo. O sea, esto no debería ser tema de preocupación".
Esa visión contrasta con la realidad actual. La crisis habitacional en Cuba se profundiza sin señales de mejora: en 2024 se edificaron 5,5 veces menos viviendas que en 1984, la producción de cemento opera al 10% de su capacidad y el 35% del fondo habitacional se encuentra en estado regular o malo. El propio gobierno reconoció incumplir sus planes de construcción por falta de cemento y acero.
En esta entrevista con CiberCuba, Bertín Díaz también aborda las políticas medioambientales como condición previa, no opcional, para cualquier reconstrucción seria. "En relación al tema medioambiental, no es porque queramos estar buscando inversión de Europa, es porque creo que debería ser un requerimiento", afirma. Además, califica de "absurdo" que Cuba vierta agua de alcantarillado directamente a la costa sin tratamiento previo, y exige control sobre contaminantes químicos, gestión de la minería y políticas claras sobre el parque vehicular.
Todo ello, dice, responde a una visión de país: "No hay otra visión de país que no sea un país de servicio. Si quieres darle, primero que todo una buena calidad de vida a tu población y después a quién te visite".
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