Juicio contra Nicolás Maduro en EE.UU. podría contar con un «testigo» muy especial



Nicolás Maduro, poco después de su captura el pasado 3 de enero © Captura de redes sociales
Nicolás Maduro, poco después de su captura el pasado 3 de enero Foto © Captura de redes sociales

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El juicio federal contra Nicolás Maduro en Estados Unidos, uno de los procesos más sensibles y complejos abiertos contra un jefe de Estado en las últimas décadas, podría sumar un elemento decisivo: el testimonio de un hombre que durante años operó en el corazón mismo del poder chavista.

Se trata de Hugo Armando Carvajal Barrios, conocido como “El Pollo”, exjefe de la inteligencia militar venezolana, quien tras declararse culpable en 2025 de cargos de narcotráfico y narcoterrorismo, ahora intenta reposicionarse como colaborador de la justicia estadounidense.

Según CNN, “el hombre que podría testificar contra el depuesto presidente venezolano Nicolás Maduro es conocido como ‘el Pollo’”, una figura cuya relevancia no radica en su perfil físico —1,60 metros de estatura, 59 kilogramos, calvo— sino en el acceso privilegiado que tuvo durante años a las estructuras de poder del chavismo.

La carta que puede cambiar el proceso

El posible giro en su rol dentro del caso quedó expuesto en una carta enviada al presidente Donald Trump en diciembre de 2025, cuya copia fue obtenida por CNN y publicada inicialmente por The Dallas Express.

En ese documento, Carvajal se presenta no solo como un exfuncionario arrepentido, sino como alguien dispuesto a colaborar activamente con las autoridades estadounidenses. “Escribo para expiar, diciendo toda la verdad, para que Estados Unidos pueda protegerse de los peligros que presencié durante tantos años”, afirmó.

La misiva contiene acusaciones de alto calibre.

El exgeneral asegura que el gobierno de Maduro habría impulsado una estrategia deliberada para utilizar el narcotráfico como herramienta contra Estados Unidos.

“Las drogas que llegaron a sus ciudades por nuevas rutas no fueron accidentes de corrupción ni solo obra de traficantes independientes (…) fueron políticas deliberadas coordinadas por el régimen venezolano contra Estados Unidos”, escribió.

Además, señaló la existencia de una presunta red criminal articulada desde el poder, conocida como el Cartel de los Soles, y afirmó que el chavismo habría colaborado con la banda transnacional Tren de Aragua para “inundar Estados Unidos de criminales, drogas y espías”.

Estas afirmaciones coinciden, en gran medida, con los cargos que enfrenta Maduro en tribunales federales, donde se le acusa de narcoterrorismo, conspiración para introducir cocaína en territorio estadounidense y otros delitos asociados.

Indicios de una negociación en curso

Aunque ni el Departamento de Justicia ni la defensa de Carvajal han confirmado oficialmente un acuerdo de cooperación, varios elementos apuntan en esa dirección.

Uno de los más significativos es el aplazamiento indefinido de su audiencia de sentencia. El abogado Renato Stabile, experto en casos federales de narcotráfico, explicó que sería “sumamente inusual” que el proceso avanzara si el acusado estuviera colaborando con la fiscalía.

En la misma línea, ha llamado la atención que Carvajal no figure actualmente en la base de datos de la Oficina Federal de Prisiones, pese a seguir bajo custodia federal, lo que algunos interpretan como otra posible señal de negociaciones.

A ello se suma el silencio tanto de su equipo legal como de las autoridades estadounidenses, que han evitado confirmar o desmentir la existencia de un acuerdo.

De figura clave del chavismo a enemigo interno

La eventual transformación de Carvajal en testigo estrella resulta especialmente relevante por su trayectoria dentro del aparato de poder venezolano.

Durante años fue uno de los hombres de mayor confianza de Hugo Chávez. Desde la Dirección de Contrainteligencia Militar (DGCIM), una agencia señalada por denuncias de tortura y represión, tuvo acceso a información sensible sobre operaciones de seguridad, inteligencia y presuntas redes ilícitas.

Su ruptura con el chavismo se produjo en 2019, cuando anunció públicamente su apoyo al líder opositor Juan Guaidó y abandonó el país. Aquella deserción fue interpretada en Washington como un golpe simbólico al régimen.

Desde el exilio, Carvajal intensificó sus denuncias. En entrevistas y publicaciones, aseguró que el círculo íntimo de Maduro estaba involucrado en actividades de narcotráfico y terrorismo, acusaciones que el gobierno venezolano ha rechazado de manera sistemática.

Perseguido, oculto y finalmente extraditado

Sin embargo, su papel como denunciante no lo libró de la justicia estadounidense. Desde 2008 estaba en la mira de Washington, que lo sancionó por “asistir materialmente las actividades de narcotráfico” de las FARC.

En 2019, el Departamento de Justicia formalizó cargos en su contra, acusándolo de intentar introducir 5,6 toneladas de cocaína en Estados Unidos y de suministrar armas y explosivos a la guerrilla colombiana.

Durante su estancia en España, vivió varios años oculto, llegando incluso a someterse a cirugía plástica para modificar su apariencia. Fue finalmente detenido y extraditado a Estados Unidos en 2023, donde ha permanecido en prisión desde entonces.

El juicio contra Maduro y el contexto político

El caso contra Nicolás Maduro se enmarca en un contexto geopolítico de alta tensión.

El mandatario venezolano fue capturado el 3 de enero de 2026 en Caracas durante una operación militar estadounidense y trasladado a Nueva York, donde permanece detenido junto a su esposa, Cilia Flores.

Ambos se han declarado no culpables de cargos que incluyen narcoterrorismo, lavado de dinero y conspiración para importar cocaína, delitos que podrían derivar en cadena perpetua.

Desde la Casa Blanca, la narrativa ha sido clara. Un portavoz afirmó que “Nicolás Maduro orquestó muchos crímenes contra Estados Unidos, incluido el envío de drogas y terroristas a nuestro país para matar a estadounidenses”, y añadió que ahora “está a la espera de que se haga justicia en el distrito sur de Nueva York”.

El proceso, sin embargo, podría prolongarse durante uno o dos años antes de llegar a juicio, dada su complejidad y el volumen de pruebas.

Un testimonio que podría redefinir el caso

En ese escenario, la posible cooperación de Carvajal adquiere una dimensión crucial. No se trata de un testigo cualquiera, sino de alguien que podría aportar detalles internos sobre la estructura del poder, las decisiones estratégicas y las presuntas operaciones ilícitas del régimen.

Su propia disposición queda reflejada en la carta enviada a Trump: “Apoyo plenamente la política del presidente Trump hacia Venezuela, porque es una medida de autodefensa y se basa en la verdad (…) Estoy dispuesto a proporcionar detalles adicionales sobre estos asuntos al gobierno de Estados Unidos”.

Aun así, persisten interrogantes clave. No se sabe si el presidente estadounidense llegó a leer la carta, ni si el Departamento de Justicia ha formalizado algún acuerdo con el exgeneral.

Lo que sí parece claro es que, si finalmente Carvajal sube al estrado, su testimonio podría convertirse en una de las piezas más determinantes del juicio contra Maduro, al ofrecer desde dentro una versión que la fiscalía lleva años intentando probar ante los tribunales.

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