Filtración revela que el ICE planea usar gafas de reconocimiento facial para identificar a personas en tiempo real



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Documentos presupuestarios filtrados por el periodista independiente Ken Klippenstein revelan que el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos está desarrollando gafas inteligentes con reconocimiento facial para agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), capaces de identificar personas en tiempo real en las calles del país.

Según los documentos, el proyecto contempla prototipos operativos que permitirán a los agentes acceder en campo a vastas bases de datos federales de información biométrica —incluyendo reconocimiento facial, análisis de patrón de marcha e iris— sin que los sujetos hayan sido arrestados ni acusados de ningún delito.

«El proyecto entregará hardware innovador, como prototipos operativos de gafas inteligentes, para equipar a los agentes con acceso en tiempo real a información y capacidades de identificación biométrica en el campo», reza el documento presupuestario filtrado al periodista.

El presupuesto asignado asciende a 7,5 millones de dólares dentro del plan de gastos para el año fiscal 2027 de la Dirección de Ciencia y Tecnología del DHS, con una fecha de entrega de prototipos prevista para septiembre de 2027.

Las gafas tendrían acceso al sistema ABIS (Sistema Automatizado de Identificación Biométrica), que actualmente contiene unos 75 millones de registros biométricos y puede procesar hasta 45,000 envíos por día.

El dispositivo funcionaría de forma bidireccional: no solo identificaría personas comparándolas con bases de datos existentes, sino que también podría grabarlas en secreto para añadirlas a nuevas listas de vigilancia doméstica.

Un abogado anónimo del DHS advirtió a Klippenstein que el alcance real del proyecto va mucho más allá de la inmigración: «Puede presentarse como una herramienta para identificar inmigrantes indocumentados en las calles, pero la realidad es que un avance en esta dirección afecta a todos los estadounidenses, particularmente a los manifestantes».

Esa advertencia cobra especial peso a la luz de incidentes documentados. En enero de 2026, un agente del ICE en Maine fotografió a una observadora legal durante una operación de deportación y le dijo: «Tenemos una bonita base de datos... ahora eres considerada terrorista doméstica».

Este tipo de vigilancia sobre activistas y observadores legales ya había encendido las alarmas. En octubre de 2025, el medio especializado 404 Media reportó que agentes del ICE escaneaban rostros de personas en la calle para verificar su ciudadanía, sin orden judicial ni causa probable.

El ICE ya opera la aplicación Mobile Fortify, que permite a sus agentes consultar en campo una base de datos de más de 1,200 millones de imágenes faciales. Las nuevas gafas representarían un salto cualitativo al integrar esa capacidad de forma discreta y continua en el campo visual del agente.

La infraestructura tiene antecedentes militares directos. El sistema HIIDE, usado por tropas en Irak y Afganistán para capturar huellas, iris y fotos faciales en patrullas y puntos de control, alimentó el mismo ABIS que ahora se adaptaría para uso doméstico en suelo estadounidense.

El director del FBI, Kash Patel, anunció en enero de 2026 que la agencia había «duplicado la producción de inteligencia» en su Centro de Detección de Amenazas, señalando «coincidencias biométricas marcadamente aumentadas», en línea con la expansión del aparato de vigilancia federal.

A pesar de que el Congreso ha sido notificado del proyecto, ningún legislador —incluidos los líderes del Comité de Seguridad Nacional Bennie Thompson, Rand Paul, Andrew Garbarino y Gary Peters— ha hecho declaraciones públicas, una omisión que preocupa a organizaciones de derechos civiles que ya litigan contra el DHS por vigilancia inconstitucional.

El 23 de febrero de 2026, la organización Protect Democracy presentó la demanda Hilton v. Noem et al. contra el DHS, el ICE y funcionarios como la secretaria Kristi Noem, alegando vigilancia inconstitucional y violación de la Primera Enmienda. Klippenstein resumió la situación con una frase contundente: «El único chiste aquí es el Congreso».

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