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La Embajada de Estados Unidos en Cuba difundió este martes en sus redes sociales una contundente advertencia del Secretario de Estado Marco Rubio, quien acusó al régimen cubano de haber abierto sus puertas a potencias adversarias de Washington para que operen en la isla contra los intereses nacionales estadounidenses, y dejó claro que la administración Trump no lo tolerará.
«Han extendido la alfombra roja a los adversarios de Estados Unidos para que operen dentro del territorio cubano en contra de nuestros intereses nacionales con total impunidad», declaró Rubio en una entrevista con Fox News, amplificada luego por la misión diplomática estadounidense en La Habana.
Las palabras del jefe de la diplomacia estadounidense no dejaron margen a la ambigüedad: «No vamos a permitir que un ejército extranjero, ni un aparato de inteligencia o de seguridad, opere con impunidad a 90 millas de las costas de Estados Unidos. Eso no va a suceder con el presidente Trump».
Las declaraciones fueron también publicadas en X por Jeremy Lewin, funcionario senior del Departamento de Estado, desde su cuenta verificada con la insignia oficial de la institución.
Rubio subrayó la dimensión geográfica de la amenaza: Cuba se encuentra «literalmente a 90 millas de Key West, a poco más de 100 millas de Mar-a-Lago», lo que convierte a la isla en un punto estratégico de primer orden para cualquier potencia que busque vigilar o presionar a Estados Unidos.
La acusación central apunta a China y Rusia. El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) ha identificado al menos 12 instalaciones de inteligencia de señales chinas en Cuba, ubicadas en Bejucal, El Salao, Calabazar y El Wajay, con expansiones confirmadas mediante imágenes satelitales en 2024 y 2025.
El sitio de El Salao, en Santiago de Cuba, resulta especialmente sensible: se encuentra a apenas 70 millas de la Base Naval de Guantánamo y tiene capacidad para rastrear señales a miles de kilómetros de distancia.
Las nuevas imágenes satelitales confirman la expansión de estas instalaciones en años recientes, en lo que representa una modernización sostenida de la infraestructura de espionaje extranjero en suelo cubano.
Rusia, por su parte, mantiene en la isla lo que Rubio describió como su mayor base de inteligencia fuera de su propio territorio, y ha reclutado hasta 20,000 cubanos para combatir en Ucrania desde 2022.
En febrero de 2026, aviones espía RC-135V Rivet Joint de la Fuerza Aérea de Estados Unidos sobrevolaron toda la costa cubana para monitorear estos sistemas de vigilancia extranjeros, en una señal inequívoca de que Washington sigue de cerca la actividad en la isla.
Estas advertencias se enmarcan en la estrategia de máxima presión de Trump contra Cuba, intensificada desde enero de 2026 con la Orden Ejecutiva 14380, que declaró a Cuba una «amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad nacional e impuso aranceles a países que suministren petróleo a la isla.
Desde entonces, Estados Unidos ha aplicado más de 240 nuevas sanciones contra el régimen e interceptado al menos siete tanqueros con destino a Cuba, en lo que The New York Times calificó como el primer bloqueo energético efectivo desde la Crisis de los Misiles de 1962.
El pasado 10 de abril se celebró una reunión bilateral en La Habana entre funcionarios de ambos países, en la que Washington exigió la liberación de presos políticos y reformas económicas, mientras el régimen priorizó el fin del bloqueo energético.
El propio Trump abrió una puerta el 13 de abril al declarar que «tal vez nos detengamos en Cuba» tras resolver otros frentes, y prometió un «nuevo amanecer» para la isla, aunque las condiciones que impone Washington siguen sin cumplirse.
Preguntas frecuentes sobre la situación política y geopolítica en Cuba y su relación con Estados Unidos
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué Estados Unidos considera a Cuba una amenaza para su seguridad nacional?
Estados Unidos considera a Cuba una amenaza debido a la presencia de instalaciones de inteligencia chinas y rusas en la isla, lo que representa un riesgo estratégico dada su proximidad geográfica a las costas estadounidenses. Estas instalaciones podrían utilizarse para espiar y ejercer presión sobre Estados Unidos. Además, el régimen cubano es acusado de ser un Estado fallido y de dar la bienvenida a potencias adversarias a los intereses estadounidenses.
¿Qué medidas ha tomado la administración Trump contra Cuba?
La administración Trump ha intensificado su estrategia de máxima presión mediante la imposición de más de 240 nuevas sanciones, un bloqueo energético efectivo, y la declaración de Cuba como una "amenaza inusual y extraordinaria" para la seguridad nacional. Estas acciones buscan forzar un cambio de régimen en Cuba al asfixiar económicamente al país y limitar su acceso a recursos como el petróleo.
¿Qué papel juegan China y Rusia en la actual situación de Cuba?
China y Rusia son acusados de mantener instalaciones de inteligencia en Cuba, lo que preocupa a Estados Unidos por la amenaza a su seguridad nacional. China tiene al menos 12 instalaciones de inteligencia de señales en la isla, mientras que Rusia mantiene lo que se describe como su mayor base de inteligencia fuera de su territorio. Estas potencias utilizan a Cuba como un punto estratégico para sus operaciones, lo que complica aún más las relaciones entre La Habana y Washington.
¿Cuál es la posición de Marco Rubio sobre el futuro de Cuba?
Marco Rubio sostiene que el régimen cubano es económicamente incompetente y que las reformas necesarias para mejorar la situación en Cuba son imposibles bajo el actual liderazgo. Rubio argumenta que solo un cambio de sistema político y de liderazgo podría permitir reformas económicas viables en la isla. También enfatiza la importancia de bloquear operaciones de inteligencia extranjeras en Cuba para proteger los intereses de Estados Unidos.
¿Qué consecuencias podría tener un colapso en Cuba para Estados Unidos?
Un colapso en Cuba podría generar crisis migratorias y tensiones regionales que impacten directamente en la seguridad de Estados Unidos. La cercanía geográfica de Cuba a territorio estadounidense hace que cualquier inestabilidad en la isla sea vista como una amenaza directa, lo que ha llevado a Washington a adoptar una postura más agresiva hacia el régimen cubano.
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