El humorista cubano José Carlos Pérez, Carlucho, invitó este martes a reflexionar a la comunidad cubana porque, en su opinión, antes que ponerse manos a la obra para reconstruir las carreteras, las termoeléctricas o cualquier otra infraestructura, lo que Cuba necesita reconstruir es al propio cubano. Lo dijo en una entrevista con la periodista Tania Costa, desde Madrid, donde reside el artista desde hace poco más de un año.
"Nadie ha pensado que lo primero que hay que reconstruir es al cubano. Que lo primero que hay que enseñarle al cubano es a volver a decir buenos días, permiso, señora siéntese, ¿qué tal?", afirmó Carlucho con contundencia y rechazando décadas de daño cultural acumulado.
El humorista comparó al cubano de antes con el de hoy. Evocó "al caballero que se vestía de dril 100, aunque tuviera un solo traje, pero se lo ponía todos los días bien planchado", como símbolo de una dignidad y un decoro que el sistema comunista fue destruyendo.
"La gente está pensando que hay que llevar mucho asfalto y que hay que llevar mucho cemento y mucho ladrillo. Y yo creo que lo que hay que llevar es mucha decencia", señaló, apuntando directamente al debate sobre qué debe priorizarse en una Cuba post-dictadura.
Para Carlucho, la urgencia es moral antes que material. "Para enseñarle al cubano que no es necesario robar para poder vivir. Para enseñarle al cubano que hay una manera de sobrevivir con respeto, con honestidad, con decoro".
Su diagnóstico es severo pero claro: "Nosotros somos una raza triunfadora, grandiosa, respetuosa. Y nadie le ha hecho más daño que esa dictadura".
Uno de los momentos más duros de su reflexión llegó al hablar de los jóvenes cubanos. Denunció que videos que circulan en redes sociales mostrando la ignorancia de adolescentes no le generan gracia sino vergüenza. "Que no le podamos preguntar a un muchacho de 16 años en qué año empezó la primera o la segunda guerra mundial... No saben absolutamente nada", lamentó.
Carlucho responsabilizó directamente al régimen. "Eso es responsabilidad de ese gobierno, que ha cambiado la historia de Martí".
La crisis educativa en Cuba esta documentada. A la escasez de maestros y clases suspendidas por apagones, hay que añadir un sistema que durante décadas priorizó el adoctrinamiento político sobre el conocimiento.
El deterioro no se limita a las aulas. Carlucho relató una anécdota personal: tras su operación de pérdida de peso, un joven lo saludó llamándolo "tanque" como muestra del lenguaje grosero y la pérdida de respeto que hoy caracteriza a parte de la juventud cubana.
Un fenómeno que se suma a escenas impactantes de jóvenes cubanos que circulan en redes y que reflejan el daño antropológico de más de 67 años de control totalitario.
La entrevista llega en un momento en que el humorista tiene muchos compromisos laborales en España. De hecho, se prepara para presentarse este 3 de mayo en el Teatro Las Vegas de la capital española junto a Robertico, su antiguo compañero del grupo Los Bufomaníacos, en un reencuentro tras 25 años separados. La conversación también abordó la polémica con el presentador Carlos Otero, quien declaró públicamente que jamás volvería a trabajar con él.
"Yo creo que primero tenemos que salvar la nación y después hacer todas esas carreteras y esas calles. Primero hay que salvar a nuestros compatriotas», concluyó Carlucho.
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