Cuba ocupa el último puesto del ranking de 27 países de América Latina y el Caribe en términos de gestión macroeconómica, según las nuevas previsiones de la CEPAL para 2026 que analiza el economista Elías Amor: el PIB cubano caerá un 6,5% este año, la peor cifra de toda la región.
«La economía cubana en este año 26 va a caer en su producto interior bruto un seis y medio por ciento. En términos reales, significa que la producción física de bienes y servicios de la economía se hunde», advierte Amor. «Ya no estamos hablando de estancamiento, estamos hablando de recesión».
Esta caída no es un hecho aislado. Entre 2020 y 2024, la economía cubana decreció un 11% acumulado; en 2025 cayó otro 3,8%; y si se cumplen las previsiones de 2026, la contracción total desde 2020 alcanzará casi el 26% del PIB.
«A mí me gusta mucho emplear el refrán de llueve sobre mojado», señala el economista, subrayando que la acumulación de caídas hace la crisis actual comparable al Período Especial, pero con una diferencia crucial: aquella contracción fue concentrada en el tiempo, mientras esta se arrastra durante seis años consecutivos sobre una economía ya debilitada.
En el bienio 2025-2026, Cuba acumulará una caída del 10,3% del PIB, más del doble que Haití, la segunda economía con peor desempeño regional, que caerá solo un 4,1%.
«No solamente ya Cuba tiene menor PIB per cápita que Haití, sino que además la economía cubana es la primera de abajo en crecimiento del PIB», apunta Amor.
El contraste con el resto de la región es demoledor: el conjunto de América Latina y el Caribe crecerá un 2,2% en 2026 y un 2,4% en 2025. «El entorno es complejo y difícil para Cuba, en donde los gestores son incapaces de darle una solución a la economía», concluye el analista.
Amor identifica tres factores estructurales que explican el colapso. El primero es el modelo económico: «El modelo marxista-leninista que regula la Constitución del año 2019 llegó a su fin y ya no tiene respuestas para los grandes problemas económicos que afectan a las economías en este siglo XXI».
El segundo es la desaparición del suministro petrolero venezolano, que comenzó a deteriorarse en 2024, se convirtió en «un auténtico caos» en 2025 y en 2026 es prácticamente inexistente.
«En Cuba se han pasado 20 años invirtiendo en la construcción de hoteles y no en la inversión en energía, en el sector energético, que es una de las infraestructuras fundamentales», critica Amor, añadiendo que «con paneles solares chinos no se resuelve el problema de la energía en Cuba».
El tercer factor es la crisis demográfica. «Una economía en la que la población no crece y envejece es una economía condenada al estancamiento, a la recesión, y en Cuba eso ya está ocurriendo y además de manera alarmante», advierte el economista.
Más de 250,000 cubanos emigraron en 2024, principalmente jóvenes en edad laboral, agravando el envejecimiento de la fuerza de trabajo.
Sobre el turismo, Amor es categórico: no es la causa del desplome sino su consecuencia. «El turismo es efecto. Si la economía no va bien, si la economía se desploma, el turismo, pues, lógicamente no puede ir bien».
El economista también denuncia la actitud del régimen ante estos datos: el diario oficial Granma dedicó apenas media página al informe de la CEPAL sin mencionar los resultados específicos de Cuba. «Las autoridades decidieron hablar de lo que está pasando en América Latina y no hablar de lo de Cuba. Yo creo que es una grave irresponsabilidad», sentencia Amor.
The Economist Intelligence Unit va incluso más lejos en su pesimismo: estima una caída del PIB cubano de hasta el 7,2% para 2026, lo que agravaría aún más una situación en la que el salario medio cubano en 2025 era de apenas 6,930 pesos, equivalente a unos 15 dólares mensuales.
Archivado en:
