María Victoria Gil, hermana del exministro cubano de Economía Alejandro Gil Fernández, denunció este jueves el trato desigual que, a su juicio, ha recibido la familia de su hermano frente a otras figuras del régimen que también enfrentaron procesos judiciales, cayeron en desgracia e, incluso, fueron fusilados, y cuyas propiedades en Miramar nunca fueron confiscadas.
La denuncia se produce un día después de que el régimen desalojara a la esposa, hija y nieta de Alejandro Gil de la vivienda que ocupaban en la zona noble de Playa, como consecuencia de las sanciones accesorias de su condena a cadena perpetua.
En una entrevista con la periodista Tania Costa, María Victoria Gil relató que dos amigos suyos españoles —Jaime Ordovás, comandante de Iberia, y Pedro Valero de la Parra, dueño de una empresa de construcción— se hospedaban en Cuba en mansiones de Miramar pertenecientes a Diocles Torralba y a la familia de Tony de la Guardia.
Según describió, la propiedad de Torralba era «una mansión en Miramar con cabañas, una piscina enorme, cabañitas alrededor», que su exesposa —antigua compañera de locución de María Victoria Gil— alquilaba a visitantes extranjeros. La casa contigua, de la familia de Tony de la Guardia, operaba en las mismas condiciones.
«¿Por qué no le confiscaron las propiedades a Diocles Torralba y a Tony de la Guardia?», preguntó María Victoria Gil, señalando la contradicción con lo ocurrido con su hermano.
La entrevistada subrayó que la vivienda de Alejandro Gil, en Miramar, era, en cambio, «una casa de tres habitaciones en altos con ningún lujo», y que aun así el desalojo se ejecutó «con guardias alrededor, como si fuera el mayor delincuente del mundo».
Para María Victoria, la desproporción del operativo no tiene explicación jurídica: «Esto es una expiación. Algo ha descubierto Alejandro Gil, algo ha descubierto de la gran corrupción del poder en Cuba, que lo convierte en una persona sumamente peligrosa».
Y añadió: «Una persona que tiene que servir de ejemplo y protagonizar una situación ejemplarizante».
La comparación con Torralba y De la Guardia tiene un peso histórico considerable. Ambos fueron condenados en 1989 en el marco de la Causa No. 1, el proceso que culminó con el fusilamiento del general Arnaldo Ochoa y del propio Tony de la Guardia. Diocles Torralba, exministro de Transporte y suegro de De la Guardia, fue condenado a 20 años pero liberado a los 10, sin que sus propiedades fueran decomisadas.
Alejandro Gil, en cambio, fue condenado el 8 de diciembre de 2025 a cadena perpetua por espionaje y 20 años adicionales por cohecho, tráfico de influencias, evasión fiscal y falsificación de documentos. El Tribunal Supremo ratificó la sentencia el 24 de enero de 2026, lo que activó la confiscación de bienes y el posterior desalojo.
En cuanto a su propio papel como intermediaria en el mercado del arte, María Victoria Gil aclaró nunca ha sido traficante. "Yo los llevaba (a los interesados en comprar arte) a las casas y a través de las galerías sacábamos legalmente las obras del país. Y yo no soy santa, me ganaba un 10% y con eso daba de comer a mi hijo».
Esta no es la primera vez que María Victoria Gil defiende públicamente a su hermano desde su arresto en marzo de 2024. En noviembre del año pasado afirmó que Alejandro Gil «no tiene carácter para ser espía» y que ella misma tendría «más carácter para serlo» que él.
Desde prisión, según su hermana, Alejandro Gil mantiene la esperanza de que se haga justicia y de poder contar algún día «toda la verdad» sobre lo que descubrió en las altas esferas del poder cubano.
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