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La marcha del Primero de Mayo de 2026 en Cuba se realizó este viernes con una asistencia notablemente inferior a la de años anteriores, en un acto que el régimen trasladó de la histórica Plaza de la Revolución a la Tribuna Antiimperialista José Martí, frente a la Embajada de Estados Unidos en el Malecón habanero, bajo el argumento de la «austeridad» y el «cruel bloqueo energético».
El comentarista Mag Jorge Castro resumió en redes sociales lo que muchos observadores señalaron: «Pasaron de llenar plazas con desfiles y discursos interminables, a tímidas marchas de madrugada para no quemarse del sol», añadiendo que el régimen, «aún ejerciendo chantaje y presión sobre millones de trabajadores estatales, no logra disimular el descalabro».
El acto fue encabezado por Miguel Díaz-Canel, acompañado de Lis Cuesta, Bruno Rodríguez y Roberto Morales Ojeda, con la presencia también de Raúl Castro, quien presidió el acto político de la jornada.
El organizador Osnay Miguel Colina Rodríguez justificó el cambio de sede apelando a la «austeridad» y al «cruel bloqueo energético», pero críticos y observadores interpretaron la decisión como un reconocimiento implícito de la incapacidad del régimen para movilizar multitudes como en el pasado.
El horario inusualmente temprano —en horas de madrugada y mañana— fue señalado como una estrategia para evitar tanto el calor como la exposición de la baja concurrencia, en un acto que comenzó con fuerte presencia de seguridad en las calles de La Habana.
El contraste con años anteriores es marcado: en 2024, el régimen llegó a afirmar que cuatro millones de cubanos desfilaron en todo el país durante la misma fecha.
Para garantizar la asistencia, el régimen recurrió a mecanismos de presión habituales: días antes del acto se documentó que niños fueron sacados de escuelas para participar en marchas locales en San Miguel del Padrón y Santiago de Cuba.
Además, el periodista independiente Ángel Cuza, colaborador de CubaNet, fue arrestado el 30 de abril frente a su hija por agentes de la Seguridad del Estado, en lo que se describió como un patrón sistemático de detenciones preventivas en vísperas de fechas políticamente sensibles.
El acto se enmarcó en el lema oficial «La Patria se defiende» y se dedicó al centenario del natalicio de Fidel Castro, al 65 aniversario de la Victoria de Playa Girón y al XXII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba.
En un video difundido por el régimen, un funcionario del Ministerio de Energía y Minas atribuyó la grave crisis que atraviesa el país al «recrudecimiento del bloqueo y el cerco energético decretado por el gobierno estadounidense», eludiendo la responsabilidad de 67 años de gestión dictatorial.
Cuba atraviesa apagones de entre 10 y 25 horas diarias, colapso del transporte y escasez generalizada, con una proyección de contracción económica del 7,2% para 2026, contexto que hace cada vez más difícil para el régimen sostener la ficción de un apoyo popular masivo, incluso en su fecha de movilización más emblemática.
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