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Lázaro Romero León, un cubano de 59 años que llevaba más de 30 años viviendo en Estados Unidos, fue deportado a México por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en febrero, pese a una orden judicial expresa que prohibía su expulsión.
Dos meses después el gobierno estadounidense admite que no ha podido traerlo de vuelta, y el inmigrante se encuentra en situación de calle en México, afirma en una entrevista con Univisión.
El juez federal Hernán D. Vera había ordenado explícitamente que Romero León no fuera expulsado mientras se resolvía su situación migratoria, pero el ICE procedió de todas formas, alegando un «error de comunicación» derivado del alto volumen de órdenes judiciales que maneja la agencia.
Desde entonces, los intentos de retorno han fracasado uno tras otro. Primero se intentó un traslado aéreo desde el estado mexicano de Chiapas, pero las autoridades mexicanas rechazaron los documentos de identificación de Romero León para abordar el vuelo.
Luego, el ICE pagó un boleto de autobús de $350 —sufragado por su defensora pública federal— para que viajara hacia la frontera, pero fue retirado del vehículo por oficiales mexicanos por carecer de documentación válida y enviado a un centro de detención.
Ahora, el gobierno evalúa solicitar apoyo de la Guardia Costera para un traslado por vía marítima.
Durante una audiencia celebrada en Los Ángeles el 23 de abril, el juez Vera criticó duramente al gobierno y amenazó con sanciones por desacato.
«Necesito que esto se eleve y que canales superiores lo resuelvan. No puede ser que se nieguen a devolver a alguien que fue deportado erróneamente», sentenció el magistrado.
La fiscal especial Whitney Wakefield reconoció ante el tribunal que el acuerdo informal entre Estados Unidos y México para deportar cubanos «existe únicamente para remover a una persona desde Estados Unidos hacia México», y que no contempla el retorno en caso de deportación errónea, lo que ha creado un vacío diplomático sin solución a la vista.
Mientras los abogados debaten en California, Romero León sobrevive en condiciones de extrema vulnerabilidad en Tapachula, Chiapas.
Tras ser liberado de un centro de detención mexicano y abandonado cerca de la frontera con Guatemala, tuvo que caminar de regreso a esa ciudad, relata.
Hoy duerme en el patio de una vivienda ajena, viste la misma ropa con la que fue expulsado hace meses y no tiene recursos económicos. Las autoridades mexicanas le han dado apenas cinco días para abandonar el país.
«Lo que paso aquí, no se lo deseo a nadie», declaró Romero León sobre su situación.
Su caso no es aislado. Activistas estiman que hay unos 800 cubanos varados en Tapachula y unos 3,000 en Villahermosa, Tabasco, atrapados en un limbo legal sin posibilidad de regresar ni a Cuba ni a Estados Unidos.
Cerca de 6,000 cubanos han sido enviados a México bajo un acuerdo informal no escrito entre ambos gobiernos, dado que la dictadura cubana frecuentemente rechaza los vuelos de deportación, especialmente de personas con antecedentes penales.
Un juez federal en Boston cuestionó la legalidad de ese acuerdo el 26 de marzo, exigiendo pruebas documentales al Departamento de Seguridad Nacional sobre si existe un «acuerdo secreto o tácito» entre los dos países.
Este no es tampoco el primer caso de deportación en contravención de órdenes judiciales: en diciembre de 2025, la policía de Las Vegas entregó a ICE a un cubano ignorando una orden judicial, caso por el que la Unión Americana de Libertades Civiles de Nevada demandó al Departamento de Policía Metropolitana.
Según datos del Cato Institute, los arrestos mensuales de cubanos por parte del ICE escalaron de menos de 200 en finales de 2024 a más de 1,000 por mes en finales de 2025. Otros cubanos deportados tras décadas en Estados Unidos han descrito situaciones similares de desamparo total en el sur de México.
El juez Vera advirtió que en otros dos casos de su propio juzgado ocurrió lo mismo, pero que el retorno se logró con rapidez tras sus órdenes. «Por supuesto que existen acuerdos para que esto se haga. Pero por alguna razón, aquí hay un fallo y no sé cuál es. Él necesita ser traído de vuelta», concluyó el magistrado.
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