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El director del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología de Matanzas, el Dr. Andrés Lamas Acevedo, confirmó este sábado la existencia de casos activos de hepatitis en varios puntos de la provincia, incluyendo Versalles, la zona de Plácido, La Cumbre y casos aislados en todos los municipios.
En entrevista con el periódico Girón, el funcionario precisó que los focos más concentrados están «bastante controlados» y que la transmisión ha sido de persona a persona, no a través del agua, a diferencia de un brote ocurrido hace aproximadamente veinte años en Versalles.
Como medida de contención, las autoridades clausuraron temporalmente establecimientos en la zona de Plácido. «Cuando se enferma un grupo de personas concentradas en determinada área, como es el caso de Plácido, tenemos que cerrar establecimientos, entre ellos, la guarapera, las cafeterías que expenden líquidos preparados, como café y jugo; porque no hay evidencia de que sean seguros», explicó el Dr. Lamas Acevedo.
El especialista advirtió que la hepatitis es una enfermedad de difícil control por su período de transmisión silenciosa. «Se comienza a transmitir 10 días antes de presentarse los síntomas y hasta 15 días después. Por lo tanto, yo puedo tenerla ahora, sentirme bien y estar propagándola», señaló.
Como principal medida preventiva, las autoridades instaron a hervir o clorar el agua con hipoclorito. Sin embargo, el propio funcionario reconoció las limitaciones materiales de la población: «Todo el mundo no tiene forma de hervir el agua, ya sea porque no posee gas o debe poner el carbón».
La situación no es nueva. Desde principios de abril se habían confirmado 18 casos activos en Versalles y siete en La Marina, municipio de Cárdenas, mientras que los focos de Pálpite y Cidra —este último con 11 casos detectados alrededor del 20 de marzo— estaban próximos a cerrarse.
El contexto sanitario en Matanzas es especialmente frágil. La provincia es la más afectada por apagones en Cuba, con cortes de entre 30 y 48 horas en algunos circuitos, lo que impide el funcionamiento de bombas de agua. Los pozos informales se multiplicaron en barrios matanceros de 20 a más de 40 entre octubre de 2025 y marzo de 2026, y el agua de camiones privados cuesta entre 6,000 y 8,000 pesos. En febrero de 2025, autoridades detectaron contaminación fecal en redes de abasto en la zona de Bello.
El patrón se repite a escala nacional. El MINSAP confirmó en diciembre de 2024 un incremento significativo de hepatitis A en todo el país, con Cienfuegos superando los 5,000 infectados ese año por contaminación de agua con residuales albañales. En abril de 2026, Camagüey también encendió alarmas con un aumento de casos sospechosos, aunque las autoridades negaron formalmente un brote.
Paralelamente a la situación de hepatitis, el Dr. Lamas Acevedo anunció medidas para enfrentar la temporada de arbovirosis que arranca en mayo: la abatización del 100% del universo urbano de la provincia en dos meses y el despliegue de 25 bazucas fumigadoras con tecnología que usa agua en lugar de petróleo como diluyente, nunca antes utilizada en Cuba. La fuerza laboral antivectorial está al 50% de capacidad, por lo que se movilizarán personas de otros sectores y estudiantes de Medicina.
«Hoy no existe transmisión de dengue ni chikungunya, pero hay que esperar a que comience el alza del mosquito, porque es un país tropical y todos los años va a haber algún tipo de estas enfermedades», advirtió el funcionario.
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