
Vídeos relacionados:
Marco Rubio vive su mejor momento político en la segunda administración Trump y consolida su posición como principal rival del vicepresidente JD Vance en la carrera por la nominación republicana de 2028, según análisis publicados por CNBC este miércoles.
El detonante fue su actuación del martes en la sala de prensa de la Casa Blanca, donde sustituyó durante casi una hora a la portavoz Karoline Leavitt —de baja por maternidad— y manejó con soltura preguntas sobre la guerra con Irán, los precios del combustible y Cuba, alternando el inglés con el español.
La actuación hizo tendencia el hashtag #Rubio2028 en X.
El contraste con Vance no pudo ser más llamativo. Mientras Rubio brillaba en Washington, el vicepresidente se encontraba en Iowa apoyando al congresista republicano Zach Nunn, y un vídeo suyo perdiéndose entre las páginas de su discurso y olvidando el nombre del rival de Nunn circuló ampliamente en redes sociales.
Sarah Longwell, editora de The Bulwark y conductora de grupos de enfoque semanales con votantes republicanos, publicó en The Atlantic que cada vez más participantes se decantan por el secretario de Estado.
«Aunque Vance podría parecer un heredero MAGA más natural, muchos votantes de Trump ven a Rubio como una fuerza estabilizadora que sale mucho mejor que muchos de sus pares dentro de la administración, incluido el vicepresidente», escribió Longwell.
El representante republicano por Florida Carlos Giménez también se sumó a los elogios: «Marco Rubio está mostrando a la nación y al mundo lo que hemos sabido de él durante décadas. Es uno de los estadistas más elocuentes, articulados e increíblemente capaces de nuestros tiempos».
En el straw poll de la CPAC de marzo de 2026, Vance lideró con el 53% pero Rubio escaló hasta el 35%, sin que ningún otro candidato superara el 2%.
Una encuesta Gallup de diciembre de 2025 ya situaba a Rubio con un 41% de aprobación, por encima de Trump (36%) y Vance, siendo el único miembro del gabinete entre los políticos mejor valorados del país.
Este miércoles, un día después de su actuación en la rueda de prensa, la cuenta oficial del Departamento de Estado publicó un clip con estética de vídeo de campaña que mezclaba imágenes de Rubio, Trump y Ronald Reagan.
La propia cuenta de la Casa Blanca reposteó su respuesta sobre la esperanza en América: «Queremos que siga siendo el lugar donde cualquiera, de cualquier parte, pueda lograr cualquier cosa. Donde no estés limitado por las circunstancias de tu nacimiento, por el color de tu piel, por tu etnia».
En marzo, donantes republicanos del establishment financiero comenzaron a impulsar en privado su candidatura para 2028, y los mercados de predicción lo convirtieron en favorito ese mismo mes.
Trump, por su parte, elogió públicamente a Rubio en marzo afirmando que «será recordado como el mejor secretario de Estado en la historia del país».
Este jueves, Rubio viaja al Vaticano para reunirse con el papa León XIV en el Palacio Apostólico, en lo que será el primer encuentro conocido entre un miembro de la administración Trump y el pontífice en casi un año.
La visita llega en un momento de tensión máxima: Trump ha atacado repetidamente al papa acusándolo de «poner en peligro a muchos católicos» por su postura sobre Irán y las armas nucleares.
Entre los temas previstos figura Cuba. Rubio señaló el martes que EE.UU. ya distribuyó seis millones de dólares en ayuda humanitaria a la isla a través de la Iglesia y añadió: «Estamos dispuestos a dar más ayuda humanitaria a Cuba, distribuida a través de la Iglesia».
Ron DeSantis, el otro aspirante republicano que se mueve activamente de cara a 2028, apenas alcanza el 8% en las encuestas. Un ex asesor suyo resumió el panorama con crudeza: «Es la carrera de JD para perder ahora mismo. Dicho eso, hay un millón de ciclos de noticias entre hoy y una primaria, y cualquier cosa puede pasar».
Archivado en: