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El congresista republicano cubanoamericano Mario Díaz-Balart publicó este jueves un mensaje en X para agradecer al presidente Donald Trump y al secretario de Estado Marco Rubio por las nuevas sanciones anunciadas contra el régimen cubano, calificándolas como «otro paso importante» para responsabilizar a la dictadura por sus décadas de represión.
«Las nuevas sanciones anunciadas contra el brutal régimen cubano son otro paso importante para hacer que la dictadura rinda cuentas por décadas de represión, corrupción y amenazas a la seguridad nacional de EE.UU. y la estabilidad en nuestro hemisferio», escribió el legislador por el distrito 26 de Florida.
Díaz-Balart también agradeció explícitamente a ambos funcionarios: «Gracias a @POTUS y @SecRubio por continuar apoyando firmemente al pueblo cubano y por oponerse al apoyo del régimen asesino a actores malignos, la represión transnacional, las operaciones de inteligencia contra Estados Unidos y sus peligrosas alianzas con adversarios estadounidenses».
El mensaje del congresista llegó horas después de que Rubio anunciara sanciones contra GAESA, el conglomerado militar que controla entre el 40% y 70% de la economía formal cubana, con activos estimados en más de 18,000 millones de dólares.
El secretario de Estado describió a GAESA como «el corazón del sistema comunista cleptócrata de Cuba» y apuntó al núcleo financiero del régimen al incluir también a su presidenta, Ania Guillermina Lastres Morera, y a la empresa estatal minera Moa Nickel S.A. entre los objetivos.
El paquete de sanciones, implementado bajo la Orden Ejecutiva 14404 que Trump firmó el 1 de mayo de 2026, incluyó 12 funcionarios actuales y exfuncionarios, siete entidades militares y de seguridad, y tres embarcaciones.
Además, EE.UU. fijó el 5 de junio como plazo para que empresas extranjeras cierren sus operaciones con GAESA, bajo riesgo de sanciones secundarias.
El impacto fue inmediato: ese mismo día, la minera canadiense Sherritt International —socia de Moa Nickel desde 1994— suspendió todas sus operaciones en Cuba y comenzó la repatriación de sus empleados expatriados, en lo que representa uno de los golpes económicos más significativos al régimen en años recientes.
Las medidas se enmarcan en una política de máxima presión que, desde enero de 2026, ha acumulado más de 240 nuevas sanciones contra Cuba, agravando una crisis económica que ya sufre apagones de hasta 22 horas diarias tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026, que eliminó entre el 80% y 90% del suministro petrolero venezolano a la isla.
Díaz-Balart, uno de los principales impulsores de esta política junto a los congresistas María Elvira Salazar y Carlos Giménez, había anticipado el rumbo de los acontecimientos el pasado 9 de abril: «Estoy convencido de que esta dictadura no va a sobrevivir este término del presidente Trump».
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