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Rusia celebró este viernes el 66 aniversario del restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba con declaraciones de apoyo al régimen de La Habana y promesas de continuar la ayuda petrolera, mientras la isla sufre apagones de más de 12 horas en la capital y hasta 40 horas consecutivas en el interior del país, sin que se vislumbre ningún nuevo envío de combustible.
Tanto el Ministerio de Exteriores ruso como la Embajada de Rusia en Cuba publicaron declaraciones conmemorativas en las que reafirmaron el «carácter estratégico» de la alianza y mencionaron el reciente arribo de un tanquero ruso como prueba de su compromiso.
«Seguiremos brindando apoyo a nuestros amigos en estas difíciles condiciones. El reciente arribo a la Mayor de las Antillas del barco petrolero ruso es una muestra más de nuestra disposición a ayudar», señaló la Embajada rusa en La Habana.
El Ministerio de Exteriores de Moscú, por su parte, afirmó que Rusia «confirma su firme disposición a continuar brindando el necesario apoyo político y material» al régimen cubano, y calificó la entrega de combustible como «otra manifestación tangible de la amistad ruso-cubana».
Miguel Díaz-Canel se sumó a los festejos en redes sociales: «Celebramos el 66 aniversario del restablecimiento de relaciones diplomáticas con la Federación de Rusia, país al que nos unen excelentes lazos de amistad, cooperación y solidaridad, y con el cual se profundizan las relaciones políticas y económicas».
La retórica diplomática, sin embargo, choca de frente con la realidad energética que vive el pueblo cubano.
El único cargamento ruso que llegó exitosamente a la isla en lo que va de 2026 fue el del petrolero Anatoly Kolodkin, que atracó en Matanzas el 31 de marzo con 100,000 toneladas métricas de crudo Ural —aproximadamente 730,000 barriles—, suficiente para apenas siete a diez días de consumo nacional.
Desde entonces, no ha llegado ningún nuevo envío. El segundo tanquero prometido, el Universal, lleva semanas a la deriva en el Atlántico a unos 1,600 kilómetros de las costas cubanas, bloqueado por sanciones de Estados Unidos, la Unión Europea y el Reino Unido, sin confirmar destino.
Cuba necesita ocho barcos de combustible al mes, pero solo ha recibido uno desde diciembre de 2025, según el propio ministro de Energía cubano.
Mientras Moscú celebra la alianza, los apagones en Cuba no dejan de empeorar. El miércoles se registró un déficit eléctrico de 1,874 MW, con La Habana sufriendo 24 horas continuas sin electricidad. En Matanzas se reportaron cortes de hasta 40 horas consecutivas, y en provincias orientales como Granma y Holguín la luz ha estado ausente prácticamente las 24 horas del día.
La situación se agravó aún más tras la salida del sistema de la termoeléctrica Antonio Guiteras el pasado lunes por avería en su caldera —su octava falla en lo que va de año—, con una pérdida de 140 MW sin fecha de retorno.
Este viernes, día del aniversario diplomático y de las declaraciones rusas, se pronosticó que el 54% de la isla estaría sin electricidad simultáneamente durante la hora pico.
El propio canciller ruso Serguéi Lavrov admitió el pasado 15 de abril, durante una visita a China, que la ayuda petrolera a Cuba «probablemente durará un par de meses», añadiendo: «no soy un especialista». Una confesión que resume con precisión involuntaria el alcance real del apoyo que Moscú ofrece al régimen mientras el pueblo cubano soporta una crisis eléctrica sin precedentes en 2026.
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