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Meliá Hotels International terminó el primer trimestre de 2026 con apenas la mitad de su capacidad hotelera en funcionamiento en Cuba, según los resultados financieros publicados por la cadena el pasado jueves.
La hotelera española, que gestiona 34 establecimientos con más de 5,000 habitaciones en la isla, reconoce en su informe que la situación ha derivado en un colapso sin precedentes de su operativa en el país.
La compañía atribuye el desplome a la crisis energética desencadenada por las sanciones de Washington.
En su balance, Meliá señala que «este hecho ha generado una dificultad sobrevenida para la obtención de combustible que, junto con el establecimiento de un estricto bloqueo comercial, ha afectado en gran medida al mercado turístico», y que «la falta de combustible de aviación provocó la cancelación de numerosas conexiones directas con el país, incluso desde su principal mercado emisor, el canadiense».
El proceso fue gradual. En febrero, Meliá cerró temporalmente tres de sus hoteles en Cuba como primera respuesta a la crisis, y al cierre de marzo la situación había escalado hasta afectar al 50% de su capacidad total, equivalente a más de 5,000 habitaciones fuera de servicio.
La ocupación media de los hoteles que permanecieron abiertos fue de apenas un 34,1% entre enero y marzo, una cifra que refleja el hundimiento de la demanda internacional.
La cadena reconoce que el turista cubano ya representa «la práctica totalidad de las reservas para los hoteles aún abiertos», aunque advierte que «este mercado no es suficiente para compensar la caída de la demanda internacional».
El impacto en las cuentas fue severo. El beneficio neto consolidado de Meliá cayó un 68% en el primer trimestre, pasando de 10,5 millones de euros en el mismo periodo de 2025 a apenas 3,3 millones de euros.
El informe reconoce que el desempeño «se ha visto afectado, en parte, por la reducción de los fees de terceros del modelo gestor por la evolución del negocio en Cuba».
A pesar del golpe cubano, los ingresos totales de la compañía crecieron un 4,4% hasta los 460,6 millones de euros, y el índice de ingresos por habitación disponible avanzó un 8,3%, impulsado por el buen desempeño en España, Europa y el Caribe no cubano.
Otras cadenas como Iberostar y Valentín siguieron los pasos de Meliá y también cerraron establecimientos en la isla ante la misma crisis.
El colapso del turismo en Cuba ha tenido consecuencias devastadoras para los trabajadores del sector. Aproximadamente 300,000 empleados turísticos cubanos quedaron sin trabajo desde mayo de 2026, mientras que en el primer trimestre del año la isla recibió 298,057 visitantes, un 48% menos que en el mismo periodo de 2025.
El panorama se complica aún más por la escalada de sanciones de Washington. El pasado jueves, el Secretario de Estado Marco Rubio designó formalmente a GAESA bajo la Orden Ejecutiva 14404, el conglomerado militar que controla la infraestructura hotelera cubana a través de su filial Gaviota S.A.
Las empresas extranjeras tienen hasta el 5 de junio para cerrar operaciones con esa entidad bajo amenaza de sanciones secundarias, lo que plantea un dilema existencial para Meliá y otras hoteleras españolas presentes en la isla.
Meliá reconoce en su informe que «la evolución de la región dependerá en gran medida de los acontecimientos y de una eventual recuperación de los suministros energéticos», sin ofrecer un horizonte claro de recuperación para su operativa en Cuba.
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