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La Catedral de La Habana acogió el viernes una misa de acción de gracias por el primer aniversario del pontificado del Papa León XIV, en una ceremonia que reunió a decenas de fieles y a dos miembros del Buró Político del Partido Comunista de Cuba, según informó Canal Caribe.
El acto coincidió con la reunión del secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, con el Papa en el Vaticano, quienes sostuvieron una audiencia privada de 45 minutos en la que se abordaron, entre otros temas, Cuba y Venezuela.
La eucaristía fue presidida por el nuncio apostólico en Cuba, Monseñor Antoine Camilleri, y concelebrada por el arzobispo de La Habana, Juan de la Caridad García, y Monseñor Arturo González Amador, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba.
Entre los asistentes destacaron el vicepresidente Salvador Valdés Mesa y el canciller Bruno Rodríguez Parrilla, ambos miembros del Buró Político, junto a Caridad Diego Bello, jefa de la Oficina de Atención a Asuntos Religiosos del Comité Central del PCC.
En su homilía, Monseñor Camilleri describió al pontífice con estas palabras: «Reconocemos en él un estilo marcadamente pastoral, caracterizado por la cercanía, la sencillez, la inmediatez en la comunicación».
El nuncio también subrayó los 90 años de relaciones diplomáticas ininterrumpidas entre Cuba y la Santa Sede: «Han constituido un cauce constante de diálogo, respeto y cooperación al servicio del bien común».
La ceremonia concluyó con la entonación de los himnos nacionales de Cuba y de la Santa Sede, y con oraciones por el pontificado de León XIV, la Iglesia Universal y la cubana, pidiendo que Dios bendiga al país «con paz, concordia y un porvenir lleno de esperanza».
El contexto diplomático que rodea la celebración es denso. En febrero, el canciller Rodríguez Parrilla viajó al Vaticano como enviado especial de Díaz-Canel para reunirse con León XIV en medio de tensiones agravadas por una orden ejecutiva de Trump que buscaba impedir el suministro de combustible a Cuba.
En su visita del pasado jueves, Rubio propuso ampliar la ayuda humanitaria a Cuba canalizada por la Iglesia Católica, reafirmando el rol del Vaticano como mediador histórico entre Washington y La Habana.
La visita de Rubio también buscó aliviar las tensiones entre la administración Trump y la Santa Sede, tras los duros ataques públicos de Trump contra el Papa en abril, cuando lo llamó «débil» y «terrible en política exterior».
León XIV, primer pontífice estadounidense de la historia, tiene además vínculos personales con Cuba: sus antepasados maternos nacieron en La Habana en el siglo XVIII, y como Prior General de los Agustinos visitó la isla en 2008, 2011 y 2019, facilitando incluso el regreso de esa orden tras su expulsión en 1961.
El propio día de su aniversario, el Papa lo celebró visitando el Santuario de la Virgen de Pompeya, en el sur de Italia, mientras Radio Reloj recogía una declaración de fuente vaticana que sintetiza el sentimiento predominante: «Cuba tiene un lugar en el corazón del Papa León XIV».
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