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La ensayista e investigadora cubana Hilda Landrove publicó el viernes en Rialta Magazine el ensayo «Cuba: la tenaza totalitaria y el deseo de cambio saboteado pero intacto», un texto que desmonta el metarrelato de la revolución heroica y analiza las estructuras que han mantenido al régimen cubano en pie durante más de seis décadas, en medio de la crisis sistémica sin precedentes que atraviesa la Isla en 2026.
El ensayo tiene un origen revelador: fue escrito para una revista europea de corte progresista y rechazado por dos razones que Landrove convierte en el punto de partida de su análisis.
La primera, que la publicación exigía condenar las políticas de Donald Trump antes de permitir cualquier crítica al régimen. La segunda, que los editores temían que el gobierno cubano se sintiera «irrespetado», con posibles consecuencias para personas vinculadas a la organización.
«Constantemente los cubanos somos empujados a hacer primeramente una especie de reconocimiento confesional de la maldad del imperialismo antes de atrevernos a tener una mirada crítica sobre el régimen cubano», escribe Landrove, quien ve en ese rechazo la expresión de una autocensura extendida en medios y organizaciones de todo el planeta que ha contribuido a sostener el mito revolucionario y a negar «su larga historia de violaciones de derechos humanos».
Uno de los ejes centrales del ensayo es la distinción entre «revolución» y «régimen». Para Landrove, lo que hoy agoniza en Cuba no es una revolución —evento transformador ya concluido hace décadas— sino un régimen político específico, consolidado en el Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba en 1975 y refrendado en la Constitución de 1976, calcado del modelo estalinista soviético: partido único, economía centralizada y supresión de derechos civiles.
«2026 podría ser el año —indican varios analistas— del fin del régimen cubano», escribe Landrove, en un contexto en que Cuba acumula una contracción económica del -23% desde 2019 y enfrenta apagones de hasta 30 horas diarias que afectan al 64% del territorio, con una caída proyectada del PIB de -7,2% para este año.
El ensayo traza la historia de las dependencias económicas externas que han sostenido al régimen: primero la URSS, cuya caída detonó el Período Especial en los años 90; luego Venezuela desde 1999, cuando el triunfo de Hugo Chávez permitió retomar el modelo sin democratización alguna.
Esa segunda dependencia se cortó de golpe el 3 de enero de 2026 con la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses. «La dependencia de Venezuela parece haber cesado de manera abrupta [...] cerrando un segundo período de subordinación económica que no tiene, en este punto, visos de posibilidad de ser sustituida por ninguna otra», escribe Landrove.
Venezuela llegó a suministrar hasta 100,000 barriles diarios de petróleo a Cuba; en 2025 esa cifra ya había caído a 16,000. Tras la captura de Maduro, Trump declaró: «No habrá más petróleo ni dinero para Cuba - CERO».
Paralelamente, Landrove señala cómo la década de 1990 vio nacer el conglomerado empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias —GAESA—, que se convirtió en monopolio bajo control estatal y aceleró la concentración del poder en una élite ligada a la familia Castro, configurando una economía extractivista que expolia los recursos de la diáspora. Documentos filtrados en 2025 estiman los activos líquidos de GAESA en más de 18,000 millones de dólares.
Mientras tanto, el régimen responde a la crisis con retórica triunfalista: Miguel Díaz-Canel llegó a afirmar que la Revolución eliminó «todas las miserias» y otorga «más derechos que nunca», mientras supervisaba maniobras militares. Cubalex documentó 246 eventos violatorios con 540 incidentes represivos en marzo de 2026 (con información del semestre anterior), que afectaron a organizaciones como las Damas de Blanco, la UNPACU y el Frente Antitotalitario Unido.
Pese a la represión sistemática, Landrove sostiene que el deseo de cambio de la sociedad cubana —cuyo momento cúspide reciente fue el 11 de julio de 2021— permanece intacto. Ese deseo, saboteado pero vivo, es lo que el título del ensayo reivindica frente a quienes prefieren mirar hacia otro lado antes que nombrar con precisión lo que ocurre en la Isla. Otros analistas debaten hoy la necesidad de una descomunización radical como salida para el día después de la transición en el país.
«El régimen cubano reivindica su derecho a existir como tal sin intervención externa mientras niega el derecho a existir y gobernarse de su propia sociedad», resume Landrove en la frase que atraviesa todo el ensayo, y cuyo extenso e intenso contenido podría servir para muchos necesarios debates.
La autora, según consta en la página de Rialta, es promotora cultural cubana radicada en México. Tiene un doctorado en Estudios Mesoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y es profesora de Cátedra del Tecnológico de Monterrey (campus Querétaro).
Preguntas Frecuentes sobre la Crisis en Cuba y el Régimen de 2026
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es la situación actual del régimen cubano en 2026?
El régimen cubano enfrenta una crisis económica sin precedentes y una creciente presión interna y externa por un cambio político. La economía ha sufrido una contracción del -23% desde 2019, y las condiciones de vida han empeorado, con apagones extendidos y escasez de recursos básicos. Además, la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses ha cortado el suministro de petróleo desde Venezuela, acentuando las dificultades económicas de la isla.
¿Cómo ha respondido el régimen cubano a la crisis económica y social?
El régimen cubano ha recurrido a una retórica triunfalista y ha intensificado la represión para controlar el descontento social. A pesar de la grave situación, el gobierno de Miguel Díaz-Canel continúa promoviendo un discurso de resistencia frente al imperialismo, mientras que los informes de represión hacia opositores y manifestantes aumentan, reflejando un endurecimiento del control estatal.
¿Existe la posibilidad de un cambio de régimen en Cuba en el corto plazo?
Analistas y funcionarios estadounidenses ven 2026 como una ventana de oportunidad para un cambio de régimen en Cuba. Sin embargo, aunque la presión externa ha aumentado, la falta de una oposición organizada y la lealtad del aparato represivo complican un cambio inmediato. La administración Trump ha intensificado sus esfuerzos para propiciar una transición política, pero el régimen cubano ha resistido cambios durante décadas.
¿Cuál es el papel de la comunidad internacional en la situación actual de Cuba?
La comunidad internacional está dividida respecto a la situación en Cuba. Mientras que Estados Unidos ha intensificado sus sanciones y presiones diplomáticas, otros países, como Rusia, han expresado su respaldo al régimen cubano. La intervención externa sigue siendo un tema de debate, con algunos analistas a favor y otros sugiriendo que un cambio debe venir desde dentro de la Isla.
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