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El escritor y músico cubano Frank (Francisco) Upierre Casellas publicó este viernes en su perfil de Facebook el poema "Cuando se va la luz", una pieza de fuerte carga simbólica en la que convierte los apagones crónicos que padece Cuba en metáfora del miedo colectivo y la agonía de un país que se desmorona.
El poema, fechado en 2026, llega en uno de los momentos de mayor colapso energético que ha vivido la Isla en su historia reciente, con déficits eléctricos diarios que esta semana oscilaron entre 1,440 y 1,900 MW, apagones que superaron las 20 horas en varias provincias y ciudades enteras sin señal de radio ni televisión.
Desde los primeros versos, Upierre Casellas nombra sin eufemismos lo que vive Cuba: «llega la oscuridad con su estruendo / con su diente de sombra más oscura / a morder la carne humilde de nación».
La oscuridad del poema no es solo la del apagón: es también la del miedo institucionalizado, la del horizonte cerrado, la de una vida que transcurre entre sombras impuestas por décadas de dictadura.
El autor escribe: «no respeta siquiera el amanecer soleado / con el manto extendido en anchas dimensiones / envuelve y ensombrece la vida de vivir», versos que retratan una oscuridad que ya no distingue entre el día y la noche, entre lo posible y lo imposible.
Los versos más crudos del poema condensan el estado de ánimo de millones de cubanos: «cada día es el miedo de las sombras / y las noches son el miedo del miedo de las sombras», una imagen que duplica el terror hasta hacerlo insoportable.
Y el cierre es una sentencia: «lo más oscuro de la oscuridad es el oscuro vacío / que nos hace avisorar la muerte lenta del país».
El poema cobra especial peso porque su autor no es una voz marginal ni disidente en el exilio, sino un escritor formado dentro de las propias instituciones culturales del régimen: miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), ganador de concursos nacionales como el Dulce María Loynaz en 1992 y 1993, y autor de libros como: La acuarela mágica y Está lloviendo en La Habana.
Nacido en Guanabacoa, La Habana, en 1956, Upierre Casellas es licenciado en Historia y comenzó su vínculo con la literatura en 1978 en talleres de la Isla de la Juventud, dirigidos por Soleida Ríos, Alberto Serret y Chely Lima, según consta en la enciclopedia digital Ecured. Desde 1990 ejerce también como músico profesional, primero en el trío Madrigal y luego en el cuarteto Olorun. En 1996 escribió la letra del Himno de Guanabacoa, precisa la fuente.
Que una voz así, reconocida y premiada por el propio sistema, hable de «la muerte lenta del país» dice tanto sobre el estado de Cuba como cualquier dato estadístico.
Y los datos son devastadores. El 7 de mayo, la máxima afectación eléctrica alcanzó 1,876 MW a las 20:40 horas, con servicio interrumpido durante 24 horas consecutivas. Matanzas acumuló más de 40 horas continuas sin electricidad, mientras Santiago de Cuba se quedó sin señal de radio ni televisión por el déficit de generación.
La termoeléctrica Antonio Guiteras salió de servicio el 5 de mayo por una falla en la caldera, con pérdida de 140 MW, agravando un sistema que ya operaba al límite. Este sábado se anunciaba la conclusión de las reparaciones, aunque el arranque de Guiteras sigue siendo una promesa pendiente.
El colapso energético es solo una dimensión de una crisis más amplia. Según el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, el 89% de la población cubana vive en extrema pobreza, siete de cada diez cubanos han omitido comidas por falta de alimentos o dinero, y el 78% tiene intención de emigrar.
Los apagones son la principal preocupación del 72% de los cubanos, seguida por la crisis alimentaria (71%) y el costo de la vida (61%), según el mismo estudio.
En ese contexto de oscuridad literal y metafórica, los versos de Upierre Casellas funcionan como testimonio y como denuncia: «nos pone escamas de sombras en los ojos / gemas vacías imposibles de ver la luz sobre las aguas / y husmear en los rincones claros de la Isla».
Preguntas frecuentes sobre la crisis energética y social en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es la situación actual de los apagones en Cuba?
La situación de los apagones en Cuba es crítica, con déficits eléctricos diarios que oscilan entre 1,440 y 1,900 MW. Varias provincias han enfrentado apagones que superan las 20 horas, y en algunos casos, como en Matanzas, se han registrado hasta 40 horas continuas sin electricidad. La crisis se ha agravado por la salida de servicio de centrales termoeléctricas y la falta de suministro de petróleo desde Venezuela.
¿Cómo afecta la crisis energética a la vida diaria en Cuba?
La crisis energética en Cuba afecta gravemente la vida diaria. Muchas familias se ven obligadas a cocinar con carbón debido al racionamiento extremo del gas licuado, y el impacto sobre la infancia es significativo, con niños que experimentan ansiedad e insomnio debido a los apagones prolongados. La falta de electricidad también afecta el suministro de agua y otros servicios esenciales, empeorando las condiciones de vida en la isla.
¿Qué simboliza el poema "Cuando se va la luz" de Frank Upierre Casellas?
El poema "Cuando se va la luz" simboliza la oscuridad y el miedo que enfrenta la población cubana, usando los apagones crónicos como metáfora de la agonía del país. A través de sus versos, el poema retrata un estado de ánimo colectivo marcado por el temor y la falta de esperanza, en un contexto de colapso energético y social. Es una denuncia poética sobre la realidad cubana actual.
¿Qué acciones de protesta han surgido en respuesta a los apagones en Cuba?
Las protestas en respuesta a los apagones en Cuba incluyen cacerolazos y manifestaciones en barrios afectados como La Güinera. Estas acciones reflejan el descontento de la población ante la falta de electricidad y las difíciles condiciones de vida. Las protestas se han intensificado a medida que la crisis energética se agrava, y el régimen ha respondido con represión y criminalización de los manifestantes.
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