Joven cubano instala paneles solares en triciclos: ¿Cómo lo hace?

Yadán Pablo Espinosa, de 21 años, instala paneles solares en triciclos eléctricos desde su taller casero en La Habana, aumentando su autonomía sin apoyo estatal.



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Yadán Pablo Espinosa, un joven habanero de 21 años, montó una pequeña fábrica casera en el municipio de Arroyo Naranjo donde instala paneles solares sobre triciclos eléctricos.

Se trata de una solución que ya ha equipado a más de 15 vehículos y que está salvando el sustento de decenas de trabajadores cubanos en medio de la peor crisis energética que vive la isla en décadas.

El proyecto arrancó hace pocas semanas y funciona sin financiación estatal, subsidios ni formación técnica oficial.

Espinosa trabaja junto a su padre, tres hermanos y un amigo, y entre todos fabrican artesanalmente los soportes de hierro que sostienen los paneles y sirven de cubierta protectora para los conductores, según detalló el joven en entrevista con la agencia EFE.

Los paneles instalados tienen una capacidad de entre 550 y 650 vatios y durante las horas de máxima radiación solar generan una potencia cercana a los 2.600 vatios, dependiendo del modelo.

El propio Espinosa explica a EFE cómo funciona el sistema:

«La instalación que hacemos permite que el panel suministre energía constante y directa al motor del triciclo mientras está en movimiento, con ayuda de la batería. Una vez que se detiene el vehículo, la energía recibida por el panel carga la batería».

La idea nació de una pregunta sencilla, según sus propias palabras:

«Yo digo, ¿cuánta autonomía le debe dar un triciclo? Y vi que la autonomía aumentaba mucho, ya que un panel da cinco horas pico de sol, aproximadamente 2.600 W dependiendo del tipo de panel. El motor de un triciclo tiene muchos más W para consumir, pero el panel te va dando una energía constante que va directamente al motor cuando estás en movimiento».

La clave del diseño es que las paradas obligadas -para entregar mercancías o descansar- se convierten automáticamente en sesiones de recarga gratuita, sin necesidad de buscar un enchufe en una ciudad donde los apagones son cotidianos.

El impacto en los trabajadores cubanos

Para los transportistas que dependen de sus triciclos para llevar comida a la mesa, la diferencia entre un vehículo con panel y otro sin él puede significar conservar o perder el sustento del mes.

Joanis Castro, clienta dedicada al transporte de mercancías, relató a EFE cómo recibió la propuesta:

«¿Están interesados en poner techo con panel solar? Y yo le dije a mi esposo: sí, sí, que cuando tengamos la posibilidad de tener más triciclos, venir a instalar paneles solares con ellos también».

Orlando Muñoz, de 62 años, transportista de pasajeros en la concurrida esquina de las avenidas 100 y Boyeros de La Habana, también celebra los resultados: «Me ayuda a que la batería no muera y dure más la carga mientras trabajo», explicó a EFE.

Yoandis Castro, de 47 años, que transporta mercancías para mercados, ya planea ampliar su flota de triciclos eléctricos con paneles solares instalados por Espinosa.

Una crisis que empujó la inventiva popular

Cuba atraviesa desde enero de 2026 su peor crisis energética en décadas, con apagones que en algunas provincias superan las 20 horas diarias y gasolineras que han dejado de comercializar combustible.

La isla necesita unos 100.000 barriles de crudo al día y solo produce alrededor de 40.000 con su producción nacional, según datos de EFE.

El único alivio externo llegó el 31 de marzo con el buque ruso Anatoli Kolodkin, con unas 100.000 toneladas de crudo, suficientes para apenas 15 días de cobertura. El anterior tanquero extranjero había atracado el 9 de enero.

El régimen de Díaz-Canel promovió los triciclos eléctricos como alternativa al transporte a gasolina, pero generó una nueva paradoja: la red eléctrica nacional tampoco garantiza la recarga de las baterías.

El ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez, llegó a anunciar el 18 de marzo que incluso los pacientes de hemodiálisis debían trasladarse en taxis o triciclos eléctricos.

Un taller sin ayudas pero con lista de espera

Espinosa no recibió ningún apoyo institucional. La empresa funciona exclusivamente por el boca a boca entre transportistas: cada vez que un triciclo equipado con panel pasa por la calle, los vecinos preguntan quién lo instaló.

Otros cuentapropistas cubanos cobran hasta 800 dólares por instalar un panel solar en un triciclo, materiales incluidos, lo que sitúa la iniciativa de Espinosa en un mercado emergente con alta demanda.

El gobierno aprobó en febrero la Resolución 41/2026 del Ministerio de Finanzas, que exonera hasta ocho años de impuestos a inversiones privadas en energías renovables e incluye exención aduanera para la importación de paneles solares, aunque el acceso real a esos materiales sigue siendo limitado en la isla.

Mientras el régimen no logra resolver la crisis estructural que décadas de dictadura comunista han provocado, los cubanos recurren a soluciones solares para sobrevivir y un joven de 21 años, con hierro artesanal y paneles fotovoltaicos, está logrando lo que las soluciones oficiales no han podido: mantener en movimiento el sustento de su gente.

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