
Vídeos relacionados:
La organización de derechos humanos Cubalex denunció la muerte de dos reclusos bajo custodia estatal en la Prisión Provincial de Guantánamo, Cuba, en medio de graves señalamientos sobre las condiciones de salud y alimentación dentro del sistema penitenciario cubano.
Alfredo Poll Imber, de 50 años, falleció el 11 de abril a causa de tuberculosis mientras cumplía una condena de 11 años en ese centro penitenciario.
El segundo caso es el de Ermis Bombu Moreira, de 52 años, quien murió el 7 de mayo en el Hospital Provincial de Guantánamo tras sufrir un coma metabólico provocado por inanición.
Según testimonios recibidos por Cubalex, Bombu Moreira «fue trasladado desde la prisión en estado crítico hacia la unidad de cuidados intensivos de emergencia del hospital».
El día antes de su fallecimiento, un tribunal le otorgó una licencia extrapenal en un procedimiento realizado durante la madrugada y con presencia de un fiscal.
Cubalex advierte que «hasta el momento se desconoce cuánto tiempo permaneció en estado de inanición y las razones que lo llevaron a una posible huelga de hambre».
Esta práctica de excarcelar a presos en estado terminal horas antes de su muerte responde a un patrón documentado: permite que el fallecimiento ocurra técnicamente fuera de la prisión, eludiendo la responsabilidad formal del Estado.
Un caso similar fue el del preso político del 11J Luis Miguel Oña Jiménez, de 27 años, quien murió en febrero de este año días después de ser excarcelado bajo esa misma figura.
Para Cubalex, «estas muertes ocurren bajo custodia estatal y reflejan la precariedad extrema de las condiciones sanitarias, alimentarias y médicas en las cárceles cubanas».
La tuberculosis se ha convertido en causa recurrente de muerte en prisiones cubanas debido al hacinamiento extremo, la escasez de medicamentos y la falta de aislamiento de enfermos.
La prisión de Boniato, en Santiago de Cuba, registró múltiples muertes por esta enfermedad entre febrero y marzo de 2025, y en mayo de ese año se reportó un brote activo en la cárcel de Bayamo.
La desnutrición es igualmente crítica. Organizaciones como Prisoners Defenders han documentado un racionamiento alimentario de apenas 500-700 calorías diarias en prisiones cubanas, frente al mínimo de 2,100 calorías recomendado por la Organización Mundial de la Salud.
En febrero de este año, un motín en la Prisión de Canaleta, en Ciego de Ávila, fue detonado precisamente por hambre extrema; testimonios independientes reportaron al menos siete muertos y una treintena de heridos.
El aumento alarmante de muertes bajo custodia en Cuba no es un fenómeno nuevo: en 2025, Cubalex documentó al menos 34 fallecimientos en centros penitenciarios, equivalente a casi una muerte por semana.
La organización recuerda que «el Estado cubano tiene la obligación de garantizar la vida, la salud y la integridad física de todas las personas privadas de libertad», una obligación que considera sistemáticamente incumplida por la dictadura.
Archivado en: