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El presidente del Grupo Empresarial Agrícola de Cuba, Orlando Lorenzo Linares Morell, reconoció que la agricultura de la isla ha tenido que retroceder a tecnologías del siglo XIX para sobrevivir la crisis energética, impulsando el rescate de la tracción animal, los molinos de viento y las bombas solares ante la falta de combustible e insumos.
En el marco del aniversario 65 de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), Linares Morell detalló las alternativas que se impulsan en el campo cubano ante el déficit estructural de combustible que paraliza la maquinaria agrícola, el transporte y el riego en toda la isla.
«Se está incentivando también de alguna manera el tema de la recuperación, por ejemplo, de molinos de viento de energía, el uso de energía alternativa para algunos casos, como las bombas solares», afirmó el directivo.
Uno de los puntos centrales de su exposición fue el rescate de la tracción animal: ya no solo se trabaja con bueyes, sino que existen experiencias con búfalos y caballos.
En zonas arroceras de Matanzas, como la empresa Fernando Chenick, la imagen es elocuente: «Muchos productores han incorporado yuntas de bueyes y hoy uno llega a esas áreas arroceras y uno ve la participación significativa de la tracción animal», describió, de manera romántica, Linares Morell.
El propio directivo admitió la contradicción de fondo: «Hay el equipamiento pero no hay suficiente combustible».
La crisis se refleja con crudeza en la producción de arroz, alimento básico de la dieta cubana.
En 2018 Cuba producía 304,000 toneladas de arroz; en 2025 apenas llegó a 111,000 toneladas, el 36% de aquel nivel, según datos oficiales presentados por el propio Linares Morell.
«En el año 2025 logramos producir 111,000 toneladas de arroz, el 36% de lo que logramos producir en el año 2018», reconoció, añadiendo que esa cifra «no es significativa en la mesa del cubano» y que «en el balance de alimentos de la canasta básica todavía no tiene ningún impacto».
La campaña de siembra al cierre de abril de 2026 solo se cumplió al 70%, y la aviación agrícola está completamente paralizada, lo que ha obligado a crear brigadas de siembra y fertilización manual.
«El bloqueo ha impactado en el caso de la aviación agrícola. Los vuelos están paralizados», dijo Linares Morell, señalando que empresas de Pinar del Río, Camagüey, Sancti Spíritus y Granma han sustituido el 100% de la aviación con trabajo manual.
Esta situación no es nueva: en 2019 José Ramón Machado Ventura ya instaba a usar bueyes incluso cuando hubiera tractores disponibles, y el régimen incorporó unas 4,000 yuntas para la caña de azúcar.
Ante el colapso, el Grupo Empresarial Agrícola ha anunciado un paquete de medidas paliativas: la adquisición de 256 equipos —174 de ellos cosechadoras— mediante autorización de importación directa a productores; el arrendamiento de 666 equipos que estaban paralizados en talleres; y la instalación de más de mil pozos con bombas sumergibles solares en Aguada de Pasajeros (Cienfuegos) y Matanzas.
En materia energética, la meta es ambiciosa: actualmente solo el 7% del arroz se seca con combustible, y el objetivo es que al cierre del primer semestre el 80% se seque con cascarilla de arroz como biomasa.
También se han firmado 15 contratos de producción cooperada con pequeñas y medianas empresas privadas (MIPYMES) y 61 contratos con productores de avanzada que abarcan unas 10,000 hectáreas.
El economista Pedro Monreal ha señalado que la crisis agrícola cubana supera en gravedad al Período Especial de los años 90, mientras que la FAO alertó en marzo pasado sobre el impacto de la escasez de diésel en la recolección de cultivos y la inseguridad alimentaria en la isla, donde campesinos han llegado a intercambiar alimentos por combustible ante la desesperación.
Linares Morell cerró su intervención con un llamado que resume la magnitud del retroceso: «Tenemos que sumar nuevas áreas, nuevos productores, la familia y todas las entidades de producción de alimentos».
Preguntas frecuentes sobre la crisis agrícola en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué la agricultura cubana ha vuelto a usar bueyes y molinos de viento?
La agricultura cubana ha vuelto a usar bueyes y molinos de viento debido a una severa crisis energética que limita el acceso al combustible necesario para la maquinaria agrícola moderna. Esta situación ha obligado a los agricultores a recurrir a métodos tradicionales del siglo XIX para mantener la producción, como la tracción animal y el uso de energía alternativa como molinos de viento y bombas solares.
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¿Cómo afecta la crisis energética a la producción de arroz en Cuba?
La crisis energética en Cuba ha tenido un impacto devastador en la producción de arroz, reduciendo su producción a solo el 36% del nivel alcanzado en 2018. La falta de combustible ha paralizado la maquinaria agrícola y el transporte, obligando a los agricultores a recurrir a métodos manuales y tracción animal, lo que disminuye significativamente la eficiencia y el rendimiento de las cosechas.
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¿Qué medidas está tomando el gobierno cubano para enfrentar la crisis agrícola?
El gobierno cubano ha anunciado un conjunto de medidas paliativas para enfrentar la crisis agrícola, que incluyen la importación de equipos agrícolas, el arrendamiento de maquinaria paralizada, y la instalación de pozos con bombas solares. Además, se están promoviendo contratos de producción cooperada con empresas privadas y la incorporación de energías alternativas como parte de una estrategia más amplia para mitigar el déficit de combustible.
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¿Cuál es el estado actual de la seguridad alimentaria en Cuba?
La seguridad alimentaria en Cuba se encuentra en una situación crítica, con un 36% de la población sufriendo inseguridad alimentaria. La producción nacional es insuficiente para cubrir la demanda, y el país depende en gran medida de importaciones costosas. Esto, sumado a la crisis energética, ha llevado a un incremento en los precios y una reducción en la disponibilidad de alimentos básicos.
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