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Las agencias militares y de inteligencia de Estados Unidos han incrementado significativamente los vuelos de vigilancia alrededor de Cuba en las últimas semanas, según reveló este miércoles The New York Times en un extenso reportaje firmado por Frances Robles, Eric Schmitt y Julian E. Barnes.
Según varios funcionarios estadounidenses que hablaron bajo condición de anonimato, la Marina y la Fuerza Aérea han aumentado las misiones de reconocimiento como parte de lo que se espera sea una acumulación militar más amplia en el Caribe en las próximas semanas.
Los vuelos incluyen el avión de patrulla marítima P-8 Poseidón, el avión de escucha electrónica RC-135 Rivet Joint, el dron de gran altitud MQ-4 y otras plataformas no tripuladas, cuya frecuencia ha aumentado desde febrero, a menudo cerca de las costas cubanas.
Según datos públicos de FlightRadar24 analizados por CNN, la Marina y la Fuerza Aérea realizaron al menos 25 vuelos con aeronaves tripuladas y drones desde principios de febrero, concentrados principalmente cerca de La Habana y Santiago de Cuba.
Los datos de rastreo público no capturan los drones de agencias de inteligencia, por lo que el número real de misiones es desconocido y presumiblemente mayor.
Lo que resulta llamativo para los expertos es que Washington no hace ningún esfuerzo por ocultar estas misiones, todo lo contrario.
«Podemos operar completamente en la oscuridad», explicó José Adán Gutiérrez, ex comandante de la Marina especializado en inteligencia. «Cuando preparamos operaciones, operamos completamente en la oscuridad, no encendemos el radar para anunciar nuestra llegada. El hecho de que estos vuelos se hayan hecho públicos deliberadamente indica básicamente que hay un mensaje».
Un funcionario militar estadounidense aclaró al NYT que, a diferencia de lo ocurrido antes de la operación commando de enero en Venezuela —en la que fuerzas especiales capturaron al presidente Nicolás Maduro—, estos vuelos buscan reforzar la presión política y económica sobre el régimen cubano, no presagiar una operación militar.
Sin embargo, el patrón recuerda precisamente al que precedió a aquella operación: el gobierno venezolano también denunció vuelos de inteligencia similares en las semanas previas a esa acción.
Renee Novakoff, ex subdirectora de Inteligencia de Defensa y ahora investigadora en la Universidad Internacional de Florida, calificó la situación de inusual: «Normalmente no hacemos muchas de las cosas que están haciendo. Por eso esto es un gran problema».
Chris Simmons, ex oficial de contrainteligencia de la Agencia de Inteligencia de Defensa para Cuba, lo describió como «una demostración de fuerza más que cualquier otra cosa», aunque advirtió que Trump suele cumplir sus amenazas.
Brian Latell, ex analista de la CIA para Cuba, afirmó no recordar tal despliegue de reconocimiento ni siquiera durante la Guerra Fría, y señaló que el gobierno podría estar intentando identificar posibles zonas de desembarco.
Este contexto se enmarca en una escalada sostenida de tensiones. Trump ha declarado en múltiples ocasiones su intención de derrocar al régimen: el 27 de marzo dijo «Cuba es la siguiente» y el 2 de mayo afirmó que EE.UU. «tomará Cuba casi inmediatamente».
La administración también ha cortado los envíos de petróleo a la isla, profundizando una crisis energética que ya registra déficits de generación superiores a 1,500 MW y apagones de hasta 30 horas diarias en algunas zonas.
El viceministro de Exteriores cubano, Carlos Fernández de Cossío, respondió en X que «el esfuerzo visible de normalizar la amenaza de agresión militar de EE.UU. contra Cuba es parte de una estrategia de comunicaciones calculada a sangre fría» y que quienes participen en ella serían «cómplices del eventual baño de sangre».
Las dos partes han mantenido negociaciones privadas, pero el propio gobierno cubano reconoció que las conversaciones han avanzado poco.
Preguntas frecuentes sobre el aumento de vuelos espías de EE.UU. cerca de Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué Estados Unidos ha intensificado los vuelos espías cerca de Cuba?
Estados Unidos ha intensificado los vuelos de vigilancia cerca de Cuba como parte de una estrategia para presionar políticamente al régimen cubano. Estos vuelos son una demostración de fuerza que busca intimidar al gobierno de Cuba, en un contexto de escalada de tensiones entre ambos países. Además, estos vuelos se han incrementado en respuesta a las amenazas de Donald Trump hacia el régimen cubano.
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¿Qué tipo de aeronaves está utilizando EE.UU. en estas operaciones de vigilancia?
Estados Unidos está utilizando una variedad de aeronaves especializadas en recolección de inteligencia, incluyendo el avión de patrulla marítima P-8A Poseidon, el RC-135V Rivet Joint —especializado en inteligencia de señales— y el dron de reconocimiento de gran altitud MQ-4C Triton. Estas aeronaves permiten una vigilancia constante y detallada del entorno cubano.
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¿Existe un precedente de este tipo de operaciones antes de acciones militares de EE.UU. en otros países?
Sí, un patrón similar de incremento de vuelos de vigilancia se ha observado antes de operaciones militares de EE.UU. en países como Venezuela e Irán. En esos casos, el aumento de vuelos coincidió con un incremento en la retórica gubernamental y acciones militares posteriores. Esto genera preocupaciones sobre posibles acciones futuras en Cuba.
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¿Qué busca EE.UU. con estos vuelos de inteligencia sobre Cuba?
Los vuelos de inteligencia de EE.UU. buscan recopilar información sobre las capacidades militares y de comunicaciones de Cuba. Esto incluye el monitoreo de movimientos de tropas, comunicaciones de comando y control, así como cualquier actividad inusual que pueda indicar cambios en la postura defensiva del régimen cubano. También se especula que Estados Unidos busca prevenir un éxodo masivo de cubanos hacia sus costas debido a la crisis en la isla.
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¿Cómo ha respondido el gobierno cubano a estos vuelos de vigilancia?
El gobierno cubano ha calificado estas acciones como una estrategia calculada de amenaza de agresión militar por parte de EE.UU. El viceministro de Exteriores cubano, Carlos Fernández de Cossío, ha denunciado públicamente estas acciones y ha advertido que quienes participen en ellas serían considerados cómplices de un eventual conflicto armado. La retórica oficial cubana ha sido de resistencia y preparación ante un posible enfrentamiento.
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