El padre José Conrado Rodríguez Alegre, párroco de Trinidad (Sancti Spíritus) y una de las voces católicas más críticas del régimen cubano, resumió este jueves en una entrevista con Tania Costa el estado de ánimo del pueblo cubano con una frase que lleva décadas escuchando: «Primo, para vivir así más vale morirse».
El sacerdote, de 75 años y con medio siglo de sacerdocio, ofreció ese testimonio en el contexto de las protestas que estallaron en varios barrios de La Habana los días 13 y 14 de mayo, motivadas por apagones de hasta 22-24 horas diarias, en lo que se considera la mayor ola de manifestaciones desde el 11 de julio de 2021.
El padre Conrado afirmó que desde hace aproximadamente 25 años existe en Cuba «un acuerdo silencioso y unánime» sobre la necesidad de un cambio, y que ese clamor «se ha ido profundizando y cada vez se ha hecho más fuerte».
«Ahora en este momento es el clamor que hay en el corazón de los cubanos: no podemos seguir así, esto tiene que cambiar», declaró el sacerdote.
Sin embargo, señaló que ese clamor «no está en el corazón del régimen», que sigue hablando de resistir y proyectando metas a 2020 y 2030 con el mismo discurso de siempre.
«Ellos no tienen futuro pero no lo quieren reconocer. Ellos siguen en el mismo lenguaje de hace 60, 50, 40 años atrás», sentenció.
El padre Conrado identificó además un cambio cualitativo en la conciencia popular: «La gente tiene ansias de vivir de otra manera. Se ha dado cuenta que no solo le falta la comida, también le falta la libertad».
Describió ese proceso de toma de conciencia como «imbatible» y señaló que cada vez más cubanos asumen que deben participar activamente en el cambio, algo que, en lenguaje de la calle, se resume en una sola frase: «ya no da más».
Para explicar por qué la acción popular ha tardado en materializarse, el sacerdote recurrió a otra expresión popular: «Todo el mundo quiere que haya velorio pero nadie quiere poner el muerto».
Aclaró que esa frase no es una crítica al pueblo, sino una descripción del riesgo real que enfrentan los ciudadanos: «La gente sabe que te pueden echar 5, 10, 15, 20 años de cárcel. Tú sabes, por expresarte. No porque tomes un cuartel».
El momento más revelador del fragmento llegó cuando el padre Conrado recordó una frase que le dijo su prima hace unos 25 años, tras contarle sus problemas: «Primo, para vivir así más vale morirse».
«Esa frase ya yo se la he oído a montones de gente», afirmó el sacerdote, y añadió: «Esta es la situación que tiene el pueblo de Cuba en este momento. Para vivir así, no, no, no, no se puede vivir así».
El padre Conrado se reunió con Mike Hammer, jefe de misión de la Embajada de Estados Unidos en Cuba, apenas dos días antes de las protestas, el 12 de mayo en la iglesia de San Francisco de Paula en Trinidad.
Las manifestaciones que enmarcan la entrevista se extendieron por barrios como San Miguel del Padrón, Luyano, 10 de Octubre, Santos Suárez, Nuevo Vedado, Marianao y Playa, con cacerolazos y bloqueos de calles ante un déficit eléctrico que alcanzó un récord histórico de 2,113 MW el 13 de mayo.
Paralelamente, el Departamento de Estado de Estados Unidos ofreció 100 millones de dólares en ayuda humanitaria para Cuba, a canalizar a través de la Iglesia Católica, una oferta que el canciller Bruno Rodríguez Parrilla rechazó inicialmente antes de suavizar su postura el 14 de mayo.
El padre Conrado concluyó su reflexión apuntando hacia lo que viene: «La acción que se desprende de esa toma de conciencia», dejando en el aire la advertencia de que la desesperación del pueblo cubano ha llegado a un punto en que ya supera el miedo.
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