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La agencia de noticias Reuters captó en video la salida de Cuba de una delegación de la CIA encabezada por su director, John Ratcliffe, que viajó este jueves a La Habana en un vuelo oficial de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.
El vuelo, identificado como SAM554 y operado por un Boeing C-40B Clipper con matrícula 01-0040, partió de la Joint Base Andrews, en Washington, y aterrizó en La Habana aproximadamente a las 13:00 UTC. Tras la reunión, la aeronave se dirigió a la Base Aérea MacDill, en Tampa, Florida.
El régimen cubano confirmó el encuentro mediante un comunicado oficial publicado en el sitio del Partido Comunista de Cuba.
Según el texto, la visita fue solicitada por Washington y aprobada por «la Dirección de la Revolución»: «Siguiendo la solicitud presentada por el gobierno de Estados Unidos para que una delegación presidida por el director de la CIA, John Ratcliffe, fuera recibida en La Habana, la Dirección Revolucionaria aprobó la realización de esta visita y la reunión con su contraparte del Ministerio del Interior».
El comunicado no detalló los temas tratados en el encuentro.
La visita se produce en medio de una semana de señales diplomáticas inusuales. El pasado martes, Donald Trump publicó en Truth Social: «Cuba pide ayuda, ¡y vamos a hablar!». Un día después, Miguel Díaz-Canel declaró estar «dispuestos siempre al diálogo».
Este es el segundo contacto de alto nivel entre Washington y La Habana en pocas semanas. El 10 de abril, una delegación del Departamento de Estado supervisada por Marco Rubio realizó una reunión secreta en la isla —el primer aterrizaje de un avión oficial estadounidense en Cuba desde 2016—, en la que se abordaron la liberación de presos políticos, el acceso a internet mediante Starlink y la presencia de grupos extranjeros en el país.
La parte cubana estuvo representada a nivel de viceministro de Relaciones Exteriores, incluyendo a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del fallecido Raúl Castro.
En aquella ocasión, funcionarios estadounidenses advirtieron que Cuba tiene «una pequeña oportunidad» y «un breve margen de tiempo» para implementar reformas.
La presencia de Ratcliffe en La Habana tiene un peso simbólico particular. En enero de 2026, el director de la CIA viajó a Caracas en una misión diplomática que culminó con la captura de Nicolás Maduro, lo que convierte su desplazamiento a Cuba en una señal de la importancia estratégica que Washington asigna al proceso.
El contexto de presión es significativo: desde enero de 2026, Estados Unidos ha impuesto más de 240 sanciones a Cuba, interceptado al menos siete tanqueros con destino a la isla y realizado al menos 25 vuelos de vigilancia militar cerca de sus costas. Paralelamente, reportes señalaban que la administración Trump habría dado directivas al Pentágono para prepararse ante posibles operaciones militares contra Cuba.
En la audiencia mundial de amenazas de 2026, Ratcliffe también confirmó que Rusia busca expandir sus vínculos de seguridad y diplomáticos con Cuba y Nicaragua, lo que añade una dimensión geopolítica a las negociaciones en curso.
La reunión de este jueves es la de mayor nivel entre ambos gobiernos desde que comenzó la actual fase de contactos, y deja abierta la pregunta sobre qué concesiones —si las hay— está dispuesto a ofrecer el régimen cubano a cambio de aliviar la presión que amenaza su supervivencia.
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