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El régimen cubano confirmó este jueves que recibió en La Habana una delegación estadounidense encabezada por el director de la CIA, John Ratcliffe, en lo que describió como un encuentro orientado a «contribuir al diálogo político entre ambas naciones», según el comunicado oficial publicado en el sitio del Partido Comunista de Cuba.
El texto precisa que fue el gobierno de Estados Unidos quien solicitó la reunión, y que la llamada «Dirección de la Revolución» aprobó recibirla.
El encuentro se celebró entre Ratcliffe y su contraparte del Ministerio del Interior (MININT), en un contexto que el propio régimen calificó de «complejo» en las relaciones bilaterales.
El eje central de la reunión fue la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo, en la que la administración Trump reincorporó a Cuba en febrero de 2025.
El comunicado afirma que los intercambios «permitieron demostrar categóricamente que Cuba no constituye una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU., ni existen razones legítimas para incluirla en la lista de países que, supuestamente, patrocinan el terrorismo».
El régimen reiteró además que la isla «no alberga, no apoya, no financia ni permite organizaciones terroristas o extremistas» y que no existen bases militares o de inteligencia extranjera en su territorio.
Ambas partes expresaron «interés en desarrollar la cooperación bilateral entre los órganos de aplicación y cumplimiento de la ley, en función de la seguridad de ambas naciones, regional e internacional», según el mismo texto oficial.
La visita se produce en medio de una semana de intensa actividad diplomática. El martes, Donald Trump publicó en Truth Social: «Cuba pide ayuda, ¡y vamos a hablar!».
Al día siguiente, Miguel Díaz-Canel declaró estar «dispuestos siempre al diálogo», mientras Cuba atravesaba un déficit de generación eléctrica récord de 2,113 MW, con apenas 1,230 MW disponibles frente a una demanda de 3,250 MW.
Este mismo jueves, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla suavizó notablemente la postura cubana sobre la oferta de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria propuesta por Washington, señalando que Cuba está «dispuesta a escuchar las características del ofrecimiento», un giro llamativo respecto a días anteriores, cuando calificó la propuesta de «fábula» y «mentira de 100 millones de dólares».
La visita de Ratcliffe tiene un antecedente directo: el 10 de abril, una delegación del Departamento de Estado aterrizó en La Habana en el primer vuelo oficial estadounidense desde 2016, reuniéndose con viceministros cubanos para tratar la liberación de presos políticos, la apertura de internet mediante Starlink y la presencia de grupos extranjeros en la isla.
La llegada de Ratcliffe representa una escalada significativa en el nivel de los interlocutores. El director de la CIA ya protagonizó una misión similar en enero de 2026, cuando viajó a Caracas para reunirse con funcionarios venezolanos tras la captura de Nicolás Maduro, lo que convierte su presencia en La Habana en una señal de la importancia estratégica que Washington asigna a este proceso.
El secretario de Estado Marco Rubio fue categórico el miércoles al valorar las perspectivas: «No se puede cambiar el rumbo económico de Cuba mientras las personas que están al mando ahora sigan en el poder. Eso es lo que va a tener que cambiar, porque estas personas han demostrado ser incapaces», declaró en una entrevista con Fox News, dejando claro que Washington no espera grandes resultados del régimen actual.
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