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La administración de Donald Trump estaría evaluando mantener abierta la opción de aplicar en Cuba una estrategia similar a la utilizada contra Nicolás Maduro en Venezuela, según reveló este jueves un amplio reportaje del New York Times sobre el incremento de la presión estadounidense contra La Habana.
El diario afirma que altos funcionarios estadounidenses discuten la posibilidad de repetir en la isla parte del llamado “playbook Venezuela”, en referencia a la operación militar y judicial que terminó con la captura de Maduro en Caracas a inicios de 2026.
Aunque el periódico aclara que no existen señales de una acción inminente contra Cuba, sostiene que sectores dentro de la Casa Blanca quieren conservar esa alternativa sobre la mesa.
La publicación llega en medio de crecientes tensiones entre Washington y La Habana, marcadas por nuevas sanciones, presión energética, vuelos de vigilancia militar alrededor de la isla y la reciente visita del director de la CIA, John Ratcliffe, a Cuba.
Según el reportaje, funcionarios estadounidenses han hablado en privado de un posible incremento de fuerzas armadas en la región, mientras agencias militares y de inteligencia aumentan sus operaciones de monitoreo sobre el territorio cubano.
El elemento más delicado sería la posible acusación federal contra Raúl Castro, actualmente de 94 años. De acuerdo con el NYT, fiscales federales en Miami trabajan en un expediente que podría incluir cargos relacionados con narcotráfico o con el derribo en 1996 de las avionetas de Hermanos al Rescate, incidente que dejó cuatro muertos.
La acusación, todavía no anunciada oficialmente, tendría un fuerte peso político y simbólico. El periódico sostiene que en el gobierno estadounidense existe la convicción de que una medida judicial contra el líder histórico del régimen cubano aumentaría la presión interna sobre la cúpula de La Habana.
Expertos consultados por el diario consideran, sin embargo, que la amenaza de una operación al estilo venezolano podría funcionar más como herramienta psicológica y política que como un plan militar inmediato.
“El objetivo es crear presión y obligar al gobierno cubano a hacer concesiones”, afirmó al NYT el profesor William LeoGrande, especialista en relaciones Cuba-EE.UU., quien advirtió que el régimen cubano históricamente “no es bueno retrocediendo bajo amenazas”.
Otro de los analistas citados, Frank Mora, exfuncionario del Pentágono y exembajador ante la OEA, consideró poco probable una acción militar directa contra Raúl Castro debido al costo político internacional que implicaría actuar contra un dirigente anciano y enfermo.
Aun así, el reportaje subraya que la estrategia de presión de Trump hacia Cuba parece entrar en una nueva fase, mucho más agresiva y enfocada en acelerar cambios políticos internos en la isla.
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