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La Policía de Orlando desmanteló una red de fraude organizado integrada por cubanos, que usó tarjetas de beneficios alimentarios clonadas para vaciar las cuentas de unas 30 víctimas en el área metropolitana, y detuvo esta semana a tres de sus integrantes, según informes de arresto.
Cinco personas fueron identificadas como miembros del grupo criminal: Carlos Rubén Gómez Jiménez, Maite Lázara Mesa Labrada, Carlos Luis Díaz Jiménez, Enrique González y Luis González Domínguez. La policía anunció la detención de los tres primeros, quienes fueron recluidos en la cárcel del condado Orange el 14 de mayo.
Hasta el momento, las autoridades no han revelado la nacionalidad de ninguno de los sospechosos.
Los acusados enfrentan cargos por delitos graves, que abarcan actividades de crimen organizado o racketeering y conspiración para participar en actividades de crimen organizado bajo la ley RICO (Racketeer Influenced and Corrupt Organizations, por sus siglas en inglés); uso ilegal de información de identificación personal; posesión ilegal de la información de identificación de otra persona; falsificación de documentos de asistencia pública; esquema organizado para defraudar y tráfico de propiedad robada, de acuerdo con los registros policiales consultados por CiberCuba.
Los detectives investigaron 37 incidentes dentro de los límites de la ciudad de Orlando entre octubre de 2025 y abril de 2026, período en el que el grupo robó aproximadamente $5,180 en fondos del programa federal de asistencia nutricional (SNAP), conocido popularmente como food stamps (cupones de alimentos). En total se registraron 46 acciones fraudulentas.
El modus operandi era metódico: los sospechosos usaban dispositivos de skimming para copiar los datos de tarjetas EBT (Transferencia Electrónica de Beneficios) reales y fabricar tarjetas falsas con esa información.
Antes de hacer compras mayores, realizaban pequeñas transacciones —generalmente botellas de agua en tiendas Wawa—, para verificar que los datos robados funcionaran y consultar el saldo disponible en cada cuenta.
Una vez confirmado el saldo, compraban grandes cantidades de bebidas energéticas y café en Walmart y otros comercios, vaciando por completo las cuentas de las víctimas. Las acciones de los acusados fueron captadas por las cámaras de vigilancia de los centros comerciales, según consta en los documentos oficiales.
La mercancía era guardada en unidades de almacenamiento y luego trasladada a un almacén de alimentos y bebidas donde era revendida con fines de lucro.
Gómez Jiménez, de 39 años, fue identificado por los detectives como el «ofensor principal» del grupo, al que se le atribuyen 36 transacciones EBT fraudulentas durante el período investigado. Según los registros del Departamento de Correccionales del condado de Orange, el acusado enfrenta 100 cargos.
Los informes de arresto señalan que Mesa Labrada, de 26 años, participó en 17 transacciones y debe responder por 52 cargos en total; mientras que Díaz Jiménez, de 50 años, enfrenta 17 cargos por tomar parte en al menos cinco operaciones fraudulentas. Este último fue investigado por la Oficina del Sheriff del condado de Seminole y por el Departamento de Policía de Sanford, en 2018, por posesión de dispositivos de clonación, tarjetas de crédito robadas y realizar transacciones fraudulentas.
Hasta la mañana de este domingo, los tres permanecían detenidos en la cárcel del condado de Orange. El paradero de Enrique González y Luis González Domínguez no ha sido confirmado públicamente por las autoridades.
Las víctimas descubrieron el robo, en la mayoría de los casos, cuando intentaban comprar alimentos y sus tarjetas aparecían sin fondos.
Gwendolyn Courtney Hunter, una de las afectadas, relató al canal WESH 2 News su experiencia al descubrir en octubre de 2025 que su cuenta había sido vaciada: «Quedé devastada porque había esperado todo el mes para comprar los pocos artículos que necesitaba. ¿Por qué le harías eso a alguien? Ni siquiera conoces a la persona, o simplemente no te importa en absoluto».
Este tipo de fraude se ha vuelto recurrente en el estado de Florida. En abril pasado, una mujer fue arrestada en Pembroke Pines acusada de robar más de $120,000 en beneficios SNAP a unas 200 personas durante ocho meses.
A nivel nacional, el fraude por clonación de tarjetas EBT ha crecido de forma alarmante: según estimaciones de la organización Propel, aproximadamente $607,000,000 fueron robados a beneficiarios de asistencia pública durante 2025 en todo el país; el 57% de los robos ocurrió el mismo día del depósito mensual de beneficios.
Preguntas frecuentes sobre el fraude con tarjetas en Florida
CiberCuba te lo explica:
¿Qué red de fraude fue desmantelada en Orlando?
La Policía de Orlando desmanteló una red de fraude organizado integrada por cubanos, que utilizó tarjetas de beneficios alimentarios (EBT) clonadas para vaciar las cuentas de unas 30 víctimas en el área metropolitana. Tres de sus integrantes fueron arrestados, mientras que otros dos permanecen en libertad.
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¿Cuál era el modus operandi de esta red de fraude en Orlando?
Los sospechosos usaban dispositivos de skimming para copiar los datos de las tarjetas EBT reales y fabricar tarjetas falsas. Antes de realizar compras mayores, verificaban los datos robados con pequeñas transacciones, y luego vaciaban las cuentas comprando grandes cantidades de productos para revenderlos.
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¿Cuáles son las consecuencias legales para los involucrados en este tipo de fraude?
Los acusados enfrentan cargos por delitos graves, incluyendo crimen organizado, conspiración, uso ilegal de información de identificación personal, y tráfico de propiedad robada. Estas acusaciones se enmarcan bajo la ley RICO, que castiga severamente este tipo de actividades delictivas organizadas.
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¿Cómo afecta este tipo de fraude a las víctimas y a la comunidad?
Las víctimas descubren el fraude al intentar usar sus tarjetas y encontrar sus cuentas vacías. Esto afecta especialmente a los sectores más vulnerables de la población que dependen de estos beneficios para su subsistencia diaria. A nivel comunitario, estos fraudes incrementan la desconfianza y pueden derivar en pérdidas económicas significativas.
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