Rubén Cortés, exdirector del diario La Razón de México, no ve una intervención militar en Cuba. Él apuesta por una salida negociada. Así lo defendió este lunes en el programa de CiberCuba, Transición en Cuba. Menos de 24 horas después, el presidente Trump ha asegurado en la Casa Blanca que ve posible alcanzar un acuerdo diplomático con el régimen cubano.
En su opinión, la salida más probable para Cuba es negociada y es de los que piensan que hay que esperar hasta noviembre. Además, añadió que si no hay cambios en la Isla, «Marco Rubio va a seguir siendo secretario de Estado". Otra cosa es María Elvira Salazar, insistió.
Cortés señaló también, en la entrevista con Tania Costa, que cualquier sanción que corte el flujo de remesas y envíos desde Miami hacia Cuba tendrá un costo político directo para los congresistas cubanoamericanos, en especial para María Elvira Salazar, cuyos propios votantes son quienes sostienen económicamente a sus familias en la Isla.
«No juguemos con las palabras: Venezuela ya no le da oxígeno a Cuba. El turismo ya no le da oxígeno a Cuba. Le da oxígeno a Cuba Miami», afirmó Cortés, quien analizó el papel de la Florida como sostén económico de la dictadura en el marco de una conversación más amplia sobre el armamento iraní y ruso adquirido por el régimen cubano.
El periodista describió con detalle el fenómeno que observa en los aeropuertos: «Montañas y montañas de bultos envueltos en nylon azul» que los viajeros llevan en los vuelos que salen de Miami hacia Cuba.
Sobre el tema, añadió que hay personas que realizan ese trayecto dos veces al día cargadas de mercancías, y que desde Miami también se envían automóviles en barcos al puerto del Mariel, además de paneles solares, televisiones y medicinas.
«El diario lo van resolviendo de Miami. No solo el diario: hay coches, paneles solares, televisiones, muchísimo», subrayó Cortés, en referencia a los cubanos de la Isla.
El argumento central del periodista es que esas «bolsitas personales» —como las llamó un funcionario cubano para subrayar su carácter no comercial— «mantienen a millones de cubanos que no salen a la calle porque tienen esa bolsita personal», y que el excedente se vende a quienes no tienen parientes en Miami, generando un mercado informal que sostiene el día a día de la Isla.
Este flujo informal cobra aún más relevancia tras la suspensión indefinida de Western Union para envíos desde Estados Unidos a Cuba en febrero de 2025, después de que la administración Trump sancionara a Orbit S.A.
Las remesas formales cayeron un 70% respecto a 2019, de 3,716 millones de dólares a 1,113 millones en 2024, pero el 93% del dinero ya circula por canales informales y las remesas representan el 8,3% del PIB cubano, con casi el 70% de la población recibiéndolas.
Cortés planteó la contradicción política de fondo: si se imponen sanciones que afecten a quienes mandan «la aspirina, el café y la medicina a su abuelita», esos votantes difícilmente respaldarán medidas de presión contra Cuba.
«María Elvira (Salazar) es una política que necesita los votos de esos cubanos que mandan todos los días el poquito de café y la medicina para su abuelita», señaló el periodista.
Y fue más directo al evaluar el peso electoral en juego. «El voto de María Elvira, el voto de Carlos Jiménez, el voto de Díaz-Balart... pesa, importa en Washington. Entonces empiezas a perder por aquí, por allá".
La tensión que describe Cortés es real. Salazar publicó este martes un llamado a detener «todo», con «no más turismo, no más remesas» y «no más mecanismos que sigan financiando y sosteniendo a la dictadura», pero su propio electorado es el que envía esas remesas.
Cortés también apuntó que el voto cubano de Miami ya no es homogéneo. «Ese voto de Miami no lo veo organizado. Yo no lo veo en las calles diciendo 'una manifestación ya, que se haga, que caiga Cuba'. Todo el mundo está en las gradas tomando café esperando a ver qué hace Marco Rubio».
El periodista atribuyó ese cambio a la transformación del perfil migratorio. «Ya los históricos están muriendo. Yo tengo 62 años y me fui de Cuba en el 95. Entonces cambia mucho, cambian mucho los cubanos».
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