Iliana Lavastida, directora ejecutiva del Diario Las Américas, advirtió este martes, en una entrevista con Tania Costa, en CiberCuba, que la recuperación de Cuba tras el fin del régimen castrista será posible, pero lenta y compleja.
«La recuperación de Cuba es posible. Claro que es posible, pero la recuperación va a llevar mucho trabajo», afirmó Lavastida, quien lleva 22 años en el exilio y dirige uno de los periódicos en español más influyentes de Estados Unidos.
Lavastida considera que una vez se inicie la transición, los cubanos tendrán que enfrentarse al futuro de un país materialmente devastado. «Cuba está destruida, desafortunadamente. No hay infraestructura de nada», dijo.
Según la directora del Diario Las Américas, el colapso abarca todos los sectores básicos ya que el sistema de acueductos está «destrozado» y la población pasa días sin agua potable; las termoeléctricas se rompen por su antigüedad y falta de mantenimiento, y el parque habitacional es «un desastre», con edificios de valor arquitectónico abandonados al deterioro, salvo la parte de La Habana Vieja rescatada en tiempos del historiador Eusebio Leal.
Pero Lavastida subrayó que el mayor desafío no será la reconstrucción material, sino la de la sociedad. «El tejido social cubano va a requerir más esfuerzo. No es que no tenga solución, pero va a requerir más tiempo y un esfuerzo para el que va a hacer falta mucha gente con deseo de contribuir en ese aspecto, que es subjetivo, que no se palpa con la mano, que no se ve, pero es tan importante como la reconstrucción económica para tener un país nuevamente próspero».
La directora del Diario Las Américas explicó que décadas de represión y miseria han generado en la población cubana —especialmente en las generaciones nacidas tras la caída del Muro de Berlín— hábitos y comportamientos que son consecuencia directa de la dictadura.
«Son actitudes que no se justifican, pero hay que entender el contexto en el que la gente ha adquirido malas costumbres, malos hábitos y muchas cosas resultado de ese engendro y ese experimento que ese régimen diabólico hizo con los cubanos».
Puso un ejemplo concreto: «Si tú estás criando un hijo en Cuba y tú tienes que levantarte y no tienes nada que ofrecerle de comer a tu hijo, tienes que ser una persona de un espíritu muy elevado para que en medio de esa miseria y esa hambruna te dediques a inculcarle a tu hijo amor patrio».
Lavastida también alertó sobre la crisis demográfica que atraviesa Cuba, citando un estudio del cubano radicado en Estados Unidos Juan Carlos Albizu-Campos, que documentó que la población residente en la isla se redujo de 11 millones a 8 millones en los últimos cuatro años debido a un éxodo masivo. «Eso es una tragedia demográfica para un país», señaló la directora del Diario Las Américas.
Además, atribuyó esa caída a dos factores: el éxodo masivo y el hecho de que las mujeres jóvenes no quieren tener hijos en las condiciones actuales.
En contraste, destacó que los cubanos en el exterior han demostrado capacidad de prosperar en cualquier lugar del mundo, y que muchos estarían dispuestos a regresar para ayudar en la reconstrucción económica y estructural del país.
Sobre el escenario político, Lavastida respondió a la pregunta de qué cambiaría con la extracción de Raúl Castro del poder, señalando que el control no reside únicamente en él porque hay un nieto que es jefe de su escolta, un hijo, y un sobrino-nieto de apellido Pérez Oliva Fraga, que ha cobrado relevancia recientemente. Aparte, hay que contar también con personas sin apellido Castro que responden incondicionalmente a los intereses de esa familia.
Por ello, Lavastida consideró que el encausamiento de Raúl Castro «pudiera ser una advertencia», pero no garantiza un cambio estructural en el sistema.
El debate sobre la transición y reconstrucción de Cuba ha cobrado fuerza en 2026, con planes diseñados desde Washington y propuestas de la sociedad civil, pero la advertencia de Lavastida aporta una perspectiva más cautelosa: «Donde único no hemos podido tener esto es en Cuba. Lo primero que pasó para que no ocurriera es que nos cuartaron todas las libertades».
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