Yatmara Bernal, una madre cubana creadora de contenido, publicó un video en Facebook que muestra en tiempo real cómo cocina durante un apagón de 30 horas, con el teléfono al 15% de batería y sin electricidad para iluminar la grabación.
El video abre con una frase que lo dice todo: «En Cuba no hay apagones, lo que hay son alumbrones», una expresión popular que, con humor e ironía, resignifica los cortes de luz como parte del ingenio criollo para sobrellevar la crisis.
Con los frijoles que tenía preparados del día anterior, Yatmara improvisa un menú completo: «Vamos a hacer un congrisito rápido, sin mucha preparación ni mucha premeditación», dice mientras monta la cafetera y pone a cocinar pollo en una ollita.
«Si Dios quiere y no llueve, me imagino que para las 7 estemos comiendo», comenta con calma, como quien ha aprendido a negociar con la incertidumbre eléctrica cada tarde.
La escena que muestra Yatmara no es excepcional: es la rutina de millones de cubanos en mayo de 2026, cuando los apagones superan las 20 horas diarias en muchas zonas del país.
El 14 de mayo, la Unión Eléctrica reportó una disponibilidad de solo 636 MW frente a una demanda de 2,420 MW, con un déficit proyectado de 2,204 MW para el pico nocturno, la cifra más alta registrada hasta entonces.
El propio ministro de Energía reconoció públicamente que el sistema eléctrico cubano ha sufrido siete colapsos totales en 18 meses, incluyendo el apagón nacional del 16 de marzo, que dejó a toda la isla sin electricidad durante 29 horas y 29 minutos.
Según el Food Monitor Program, con cortes de hasta 20 horas diarias, más de 9 millones de personas en Cuba enfrentan dificultades graves o imposibilidad total para cocinar en sus viviendas.
Ante esa realidad, las madres cubanas han desarrollado estrategias de supervivencia que se viralizan en redes sociales: cocinar a las tres de la madrugada cuando regresa la corriente, preparar comida para varios días en una sola ventana de electricidad, o aprovechar cada minuto de luz para cocinar, lavar y cargar dispositivos al mismo tiempo.
El video de Yatmara, grabado en apenas un minuto y 29 segundos, refleja esa resiliencia cotidiana de manera más directa que los informes oficiales.
En diciembre de 2025, el ministro Vicente de la O Levy ya había advertido que 2026 sería «un año difícil, ligeramente mejor que 2025, pero sin eliminar las afectaciones», una promesa que la realidad de mayo ha dejado muy por debajo de lo vivido.
Preguntas frecuentes sobre la crisis eléctrica en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cómo afecta la crisis eléctrica a la vida cotidiana en Cuba?
La crisis eléctrica en Cuba afecta gravemente la vida cotidiana de sus ciudadanos, obligándolos a reorganizar sus rutinas para realizar tareas básicas como cocinar, lavar y cargar dispositivos durante las pocas horas en que hay electricidad. Muchas familias deben levantarse de madrugada para aprovechar el suministro eléctrico, y los apagones prolongados dificultan la conservación de alimentos y el acceso a servicios esenciales.
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¿Cuáles son las causas de los apagones en Cuba?
Las causas de los apagones en Cuba son principalmente estructurales: plantas termoeléctricas obsoletas, falta de mantenimiento y escasez crónica de combustible, agravadas por el corte del suministro de petróleo desde Venezuela y la reducción de importaciones de Rusia. Además, la generación eléctrica ha disminuido significativamente en los últimos años, y las sanciones internacionales han complicado aún más la situación.
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¿Qué estrategias utilizan las familias cubanas para enfrentar los apagones?
Las familias cubanas han desarrollado estrategias de supervivencia para enfrentar los apagones, como cocinar en la madrugada cuando regresa la electricidad, preparar comidas para varios días en una sola ventana de luz, y utilizar recursos alternativos como el carbón para cocinar. También aprovechan cada minuto de electricidad para realizar múltiples tareas simultáneamente.
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¿Cuáles son las consecuencias de la crisis eléctrica para la salud y el bienestar de los cubanos?
La crisis eléctrica tiene consecuencias graves para la salud y el bienestar de los cubanos. Los apagones prolongados causan fatiga crónica, colapso emocional y aislamiento, especialmente en madres que deben reorganizar sus rutinas diarias bajo condiciones extremas. Los niños también sufren ansiedad, irritabilidad e insomnio debido a la falta de electricidad y las condiciones de vida precarias.
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