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Un video publicado en TikTok por la cuenta ali.noriega.ofici bajo el título "¿Cómo se sobrevive en Cuba con 3 horas de luz?", resume con crudeza lo que millones de cubanos enfrentan cada día: reorganizar toda su vida -cocinar, lavar, cuidar a los hijos- en torno a apenas tres horas de electricidad.
"Tres horas para hacer en un día lo que el resto del mundo hace con tiempo de sobra. Y así llevamos días, semanas, meses...", denunció Ali.
El clip muestra la cotidianidad de una familia cubana que ha convertido la escasez eléctrica en rutina forzada. Cocinando de madrugada, guardando agua cuando hay corriente, usando carbón y leña, durmiendo en patios para escapar del calor y cargando el teléfono como si fuera un bien de primera necesidad.
No es un caso excepcional. Es la norma.
"Esto no es quejarse, esto es sobrevivir. Y hacerlo todos los días, con dignidad, con amor, con lo poco que tenemos", afirmó.
"Sé que no estoy sola. Porque aquí hay muchas madres que cada día se levantan y hacen exactamente lo mismo que yo, con el mismo cansancio, el mismo amor y las mismas ganas de darles lo mejor a sus hijos", recalcó.
Los números detrás de esa imagen son devastadores.
El 25 de mayo, la Unión Eléctrica reportó una disponibilidad de apenas 1,133 MW frente a una demanda de 2,700 MW a las seis de la mañana, con un déficit nocturno proyectado de 2,147 MW. En La Habana, los apagones han llegado a 20 y 22 horas diarias durante mayo, dejando a los capitalinos con entre una hora y media y cuatro horas de servicio entre cortes.
El mes de mayo ha sido el peor en la historia reciente del sistema eléctrico cubano. El 13 de mayo se registró un déficit récord de 2,153 MW, superado al día siguiente con 2,174 MW. El 16 de mayo, el 51% del país quedó sin electricidad de forma simultánea.
Las causas son estructurales y el régimen las conoce desde hace décadas: termoeléctricas envejecidas construidas en la era soviética, falta crónica de combustible y ausencia total de inversión en mantenimiento.
La reducción de los envíos de petróleo desde Venezuela y México, reportada desde diciembre de 2025, agravó el colapso energético hasta niveles insostenibles.
El propio ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, había admitido a finales de 2025 que "2026 será difícil" y que los apagones continuarían.
En febrero de 2026, el gobierno activó la llamada "Opción Cero", un plan de emergencia heredado del Período Especial de los años 90 que implica priorizar servicios esenciales y recurrir a tracción animal, carbón y biomasa. Su activación es la confesión implícita de que no puede garantizar el suministro eléctrico básico a su población.
El impacto humano es de proporciones alarmantes. La ONU advirtió en febrero que los hospitales cubanos enfrentan "serias limitaciones operativas", con unidades de cuidados intensivos y urgencias comprometidas.
En abril, la misma organización reportó que se habían aplazado más de 96,000 cirugías, incluidas 11,000 pediátricas, y que 3,000 niños enfrentaban retrasos en vacunación.
Un estudio publicado en la revista Social Science & Medicine -el primero cuantitativo sistemático sobre el tema- confirmó que los apagones generan niveles "extremadamente severos" de depresión, ansiedad y estrés en adultos cubanos, con los jóvenes como el grupo más vulnerable.
El factor más dañino, según el estudio, no es la duración del corte sino el "impacto funcional": la alteración de la alimentación, el sueño, el trabajo y las rutinas básicas.
Los testimonios de cubanos en redes sociales completan el cuadro. El 20 de mayo, la cubana Sisi Aguilera publicó un video denunciando: "Desde ayer, señores, estamos sin electricidad... ya estamos llegando al límite". El actor Luis Alberto García, una de las voces críticas más reconocidas dentro de la isla, denunció ayer que, tras 20 horas sin electricidad, "los niños son los que saben sufrir".
Mientras tanto, el gobierno de Miguel Díaz-Canel no ha ofrecido soluciones concretas ni plazos de recuperación.
Las promesas de paneles solares, reparación de termoeléctricas y nuevas plantas generadoras se han repetido durante años sin materializarse. Y el pueblo cubano sigue adaptándose como puede a una crisis que el régimen creó, profundizó y no tiene voluntad ni capacidad de resolver.
Preguntas frecuentes sobre la crisis energética en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué hay tantos apagones en Cuba?
Los apagones en Cuba son causados por una combinación de factores estructurales, como termoeléctricas envejecidas, falta de combustible y ausencia de inversiones en mantenimiento. La reducción de los envíos de petróleo desde Venezuela y México ha agravado la situación, dejando al país con un déficit significativo en la generación eléctrica.
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¿Cómo afecta la falta de electricidad a la vida diaria de los cubanos?
La falta de electricidad en Cuba obliga a los cubanos a reorganizar completamente su vida diaria. Las actividades cotidianas como cocinar, lavar la ropa y bombear agua deben realizarse en las pocas horas de electricidad disponibles. Los apagones también afectan el acceso al agua potable, la educación y el sistema de salud, agravando las condiciones de vida de la población.
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¿Qué medidas ha tomado el gobierno cubano para enfrentar la crisis energética?
El gobierno cubano ha activado la "Opción Cero", un plan de emergencia que prioriza servicios esenciales y recurre a tracción animal, carbón y biomasa. Sin embargo, no se han implementado soluciones concretas ni plazos de recuperación, y las promesas de paneles solares y reparación de plantas generadoras no se han materializado.
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¿Cuál ha sido la respuesta de la población cubana ante los apagones?
La población cubana ha expresado su malestar a través de protestas y cacerolazos. El descontento social ha crecido debido a la falta de soluciones efectivas por parte del gobierno, y las manifestaciones se han extendido por todo el país, reflejando la frustración de los ciudadanos ante la crisis prolongada.
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