El abogado cubano Yaxis Cires, director de estrategia del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) y residente en Panamá, reveló en entrevista con CiberCuba detalles de la transición democrática panameña tras la caída del dictador Manuel Noriega en 1989, hechos que hoy aplica a su análisis sobre el futuro de Cuba.
Cires relató que llegó a Panamá tras salir de Cuba por razones políticas: trabajaba con Monseñor Siro González Bacallao, obispo de Pinar del Río conocido por su firmeza frente al régimen, y también estaba vinculado a Dagoberto Valdés Hernández, intelectual católico y referente de la sociedad civil independiente cubana.
"Cuando yo salgo de Cuba a raíz de un problema político porque yo trabajaba con Monseñor Siro, obispo de Pinar del Río, que era muy fuerte y tuvo un trabajo muy bueno, y también estaba vinculado a Dagoberto Valdés", explicó.
Ya en Panamá, el abogado se convirtió en 2003 en asistente del doctor Ricardo Arias Calderón, quien había sido vicepresidente primero y ministro de Gobierno y Justicia del gobierno de Guillermo Endara, y uno de los protagonistas directos de la transición panameña.
"Fui asistente del doctor Ricardo Arias Calderón, que fue el líder de la transición", afirmó Cires, quien describió a Arias Calderón como el funcionario al que le correspondió disolver las Fuerzas de Defensa panameñas: "fue ministro de gobierno y fue también a quien le tocó eliminar el ejército en Panamá, disolver, eliminar, quitar el ejército".
Cires ofreció un relato detallado del caos que siguió a la invasión estadounidense de Panamá el 20 de diciembre de 1989, conocida como Operación Causa Justa.
"Los americanos preguntaron: ¿dónde están las fuerzas de defensa? ¿Dónde están los generales? Todos se habían escondido", recordó.
Según el cubano, incluso el propio Noriega huyó: "incluso Noriega se escondió", lo que obligó a las tropas estadounidenses a asumir funciones que no eran su objetivo.
"Eso implicó que los americanos tuvieran que cuidar hasta el tráfico, cuidar el orden público", señaló, y explicó las consecuencias políticas de esa situación: Washington no quería una ocupación, sino derrocar a Noriega, pero la ausencia de las fuerzas panameñas "tenía como consecuencia prolongar más la estancia".
El decreto que abolió formalmente las Fuerzas de Defensa se emitió el 10 de febrero de 1990, con efecto retroactivo al 22 de diciembre de 1989, y fueron sustituidas por cuerpos civiles -Policía Nacional, Servicio Marítimo, Servicio Aéreo y Servicio de Protección Institucional- todos bajo autoridad civil.
Cires destacó como clave el papel del gobierno civil legítimamente elegido, al que Noriega había impedido asumir el poder tras las elecciones del 7 de mayo de 1989.
"Gracias a Dios el gobierno civil que había sido elegido y que Noriega no le había entregado el poder enseguida se puso y organizó, por ejemplo, a la fuerza pública, a la policía, dando la oportunidad de aquellas personas que no habían estado implicadas en la represión que ayudaran en la nueva policía, siempre y cuando aceptaran el poder civil", detalló.
Para el abogado, esa fue la lección fundamental de la transición panameña: "todo el mundo, toda la fuerza pública, la policía, el ejército debe estar supeditada al poder civil. Y así pasó en Panamá".
Esta experiencia práctica junto a uno de los protagonistas directos del cambio panameño es el bagaje que aplica hoy a su trabajo en el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, donde analiza cómo debería gestionarse una futura transición democrática en Cuba, en particular en lo relativo a la reconstrucción del sistema judicial y de las fuerzas de seguridad.
El pasado 20 de mayo, el OCDH presentó en Madrid el informe "La ausencia de independencia judicial en Cuba: Elementos formales y prácticos", que documenta cómo el sistema judicial cubano está subordinado al Partido Comunista y a la Seguridad del Estado por diseño institucional deliberado, no por fallas aisladas.
"Un gobierno de transición tiene que lograr que haya agua por las tuberías, que corra agua por las tuberías, que haya corriente por los cables, que la gente pueda mejorar poco a poco su nivel de vida, que haya comida... pero también hay que garantizar que haya justicia", advirtió Cires.
Preguntas Frecuentes sobre la Transición Democrática en Cuba y el Rol del Poder Judicial
CiberCuba te lo explica:
¿Qué experiencia tiene Yaxis Cires en transiciones democráticas?
Yaxis Cires participó en la transición democrática de Panamá tras la caída del dictador Manuel Noriega en 1989. Fue asistente del vicepresidente Ricardo Arias Calderón, encargado de disolver las Fuerzas de Defensa panameñas, y esta experiencia la aplica hoy en sus análisis sobre el futuro de Cuba.
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¿Cuál es la propuesta de Yaxis Cires para el sistema judicial cubano?
Cires propone un proceso de «lustración» o «desinfección política» del poder judicial cubano como condición indispensable para reconstruir la justicia. El objetivo es eliminar a los jueces implicados en la represión y violaciones de derechos humanos, permitiendo solo la continuidad de aquellos sin tales antecedentes.
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¿Cuáles son los retos principales de una transición democrática en Cuba según Yaxis Cires?
Uno de los retos principales es garantizar la independencia del poder judicial ante un sistema donde la justicia está subordinada al Partido Comunista. Además, se debe asegurar la continuidad de servicios básicos y mejorar las condiciones de vida mientras se reconstruyen instituciones fundamentales.
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¿Cómo se relaciona la situación actual del sistema judicial cubano con el Partido Comunista?
El sistema judicial cubano está estructuralmente subordinado al Partido Comunista y a la Seguridad del Estado, lo que impide una verdadera independencia judicial. Según el informe presentado por el OCDH, esta subordinación es deliberada y no un fallo aislado del sistema.
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