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El restaurante privado Los Puchos, de la ciudad de Matanzas, visitó este miércoles el Hogar de Ancianos número dos de la calle Manzano para llevar comida, compañía y cariño a los residentes del centro.
El establecimiento compartió imágenes en Facebook donde se ven adultos mayores sentados en mesas, disfrutando de una comida servida en bandejas metálicas, acompañada de jugos, refrescos y agua, mientras personal del restaurante los acompañaba durante la visita.
«Hay momentos que nos recuerdan que compartir va mucho más allá de servir comida», escribió Los Puchos en su publicación. «Tuvimos la oportunidad de visitar el Hogar de ancianos número dos de la calle Manzano, en la ciudad de Matanzas, para llevar un poco de alegría, compañía y cariño a personas que merecen toda nuestra atención y respeto».
El restaurante también agradeció a sus clientes y seguidores: «Gracias a cada persona que apoya a Los Puchos, porque también forman parte de estas acciones tan lindas».
La iniciativa cobra especial relevancia porque no se trató de una invitación al local, sino de un desplazamiento directo al hogar, lo que implica un esfuerzo logístico mayor y un contacto más cercano con los residentes.
La acción se produce en un contexto de grave crisis social para los adultos mayores en Cuba. En marzo de este año, un hombre de 78 años fue captado limpiando calles en Matanzas para sobrevivir, en una imagen que evidenció la precariedad extrema de los jubilados cubanos.
En julio de 2025, un reporte documentó a personas 'invisibles' en Matanzas —entre ellas ancianos enfermos y marginados— sobreviviendo a la intemperie, mientras el Estado ignoraba su situación.
Más de 80 ancianos en la provincia dependen de un comedor de Cáritas para alimentarse, y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social reconoció en marzo de 2025 más de 3,690 personas deambulando en el país, incluyendo adultos mayores en situación de abandono.
Ante ese vacío, los negocios privados cubanos han asumido de forma creciente un rol de responsabilidad social. En diciembre de 2025, un restaurante privado en Centro Habana invitó a ancianos sin recursos a un almuerzo navideño solidario, y en enero de 2024 un paladar en Jagüey Grande, también en Matanzas, acogió a un anciano desorientado que pedía ayuda.
Este mes, además, abrió en El Vedado la primera residencia privada de ancianos en Cuba, con una tarifa de 1,080 dólares mensuales, una opción inaccesible para la inmensa mayoría de los jubilados cubanos, cuyas pensiones no alcanzan para cubrir necesidades básicas.
Matanzas cuenta con once hogares de ancianos destinados a brindar asistencia social a adultos mayores sin amparo familiar, según datos del periódico Girón de 2022, pero los recursos con que operan son insuficientes frente a la magnitud de la crisis.
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