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El régimen cubano volvió a señalar a Washington como responsable de sus problemas logísticos. Este viernes, Reinier Lores Riveron, director de ASEGEM (Empresa de Aseguramiento para el Comercio Mayorista de Productos Alimenticios y Otros Bienes de Consumo), declaró que la segunda orden ejecutiva de Trump es la causa directa del retraso en la descarga y distribución del arroz donado por China en el puerto de La Habana.
ASEGEM es la entidad del Ministerio de Comercio Interior (MINCIN) encargada de garantizar la logística y el transporte para el abastecimiento de productos en el país.
Según Lores Riveron, el buque con el cargamento comenzó operaciones de descarga el 18 de mayo y debía completarlas en 10 días, plazo que no se ha podido cumplir.
«No se ha podido lograr la extracción a los ritmos planificados, a partir de toda la situación existente con las limitaciones de combustible que surge debido a la firma de la segunda orden ejecutiva por parte del gobierno de Estados Unidos que limita la entrada de combustible al país», afirmó el funcionario.
El director de ASEGEM añadió que «ha habido inestabilidad en las tracciones, ha habido afectaciones, no se ha podido utilizar la cantidad en medios de transporte previsto y esto ha traído consigo que no se ha podido cumplir con el hotel de descarga y los planes de producción planificados».
El cargamento en cuestión forma parte del segundo envío de las 15,000 toneladas de arroz donadas por China que llegaron a la terminal Haiphong del Puerto de La Habana el 23 de mayo.
Este es el segundo desembarco del paquete de 60,000 toneladas aprobado en enero de 2026 por el presidente chino Xi Jinping, como parte de una ayuda de emergencia que también incluyó 80 millones de dólares para equipamiento eléctrico.
Sumado a un primer compromiso de 30,000 toneladas, el total de arroz comprometido por China asciende a 90,000 toneladas.
La acusación de ASEGEM se enmarca en un patrón que el régimen repite con creciente frecuencia. Solo un día antes, el régimen culpó a Trump de la crisis del agua, el transporte y la electricidad en el programa Mesa Redonda, donde el director general de la Unión Eléctrica calificó de «demoledor» el impacto de las órdenes ejecutivas sobre la generación eléctrica.
Washington ha rechazado sistemáticamente esta narrativa. El secretario de Estado Marco Rubio señaló que Venezuela solía regalar crudo a Cuba, del cual el régimen revendía el 60% sin beneficiar a la población, y apuntó directamente a GAESA —el conglomerado militar que controla entre el 40% y el 70% de la economía cubana— como el problema estructural de fondo.
«El país ha sido tomado por una empresa que controla el 70% de la economía. Nada de ese dinero se destina a ayudar al pueblo cubano, absolutamente nada», declaró Rubio el pasado miércoles.
La segunda orden ejecutiva firmada por Trump el 1 de mayo de 2026 amplió las sanciones a los sectores de energía, defensa, minería y finanzas cubanos, y se sumó a la Orden Ejecutiva 14380 del 29 de enero, que estableció sanciones secundarias contra quienes suministraran petróleo a Cuba.
El plazo fijado por el Departamento de Estado para que empresas extranjeras cierren operaciones con GAESA vence el próximo 5 de junio de 2026, lo que podría intensificar aún más la presión sobre la logística y el abastecimiento en la isla.
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