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El ministro de Cultura de Cuba, Alpidio Alonso Grau, declaró en una entrevista con la Agencia Cubana de Noticias publicada este viernes que en la isla «no se deja a nadie atrás» y que el país «respeta el derecho del ser humano a acceder a todo lo que contribuya a su desarrollo pleno».
La afirmación, pronunciada con toda la seriedad que caracteriza a la nomenclatura del régimen, merece un aplauso de pie —o al menos una carcajada— de los millones de cubanos que llevan meses sin luz, sin comida y sin medicamentos.
Alonso no se quedó ahí. También aseguró que Cuba es «la demostración de que puede existir un mundo diferente en el que no reine la lucha de poder y sí la armonía entre los pueblos». Esa armonía, al parecer, incluye apagones de más de 20 horas diarias, un salario estatal promedio inferior a 13 dólares mensuales y una escasez de alimentos que ha convertido la búsqueda de comida en la actividad principal de la jornada para buena parte de la población.
El ministro atribuyó la hostilidad de Washington hacia La Habana a la «frustración del imperialismo» ante la incapacidad de someter a un territorio «pequeño en dimensión, pero inmenso en convicciones», indicó la fuente. Lo que no mencionó es que ese territorio, tan inmenso en convicciones, registró en diciembre de 2025 déficits eléctricos que superaron los 2.100 MW, con provincias enteras a oscuras prácticamente todo el día. El panorama en los primeros meses de 2026 no ha hecho más que empeorar.
Alonso también salió en defensa del exdictador Raúl Castro ante las acusaciones estadounidenses relacionadas con el derribo de avionetas en febrero de 1996, calificándolas de «continuidad de la política imperial diseñada para desacreditar a la nación y a su vanguardia histórica». La vanguardia histórica, mientras tanto, preside un país donde el año 2025 se apagó con apagones y promesas de silencio y donde solo el 24% del cuadro básico de medicamentos estaba disponible a fines de 2024.
El sistema de salud, ese otro orgullo revolucionario que el ministro no mencionó, opera con casi un 30% menos de médicos que en 2019: de más de 100,000 profesionales se pasó a 75,364 en 2025. La mortalidad infantil en La Habana alcanzó 10,1 por cada 1,000 nacidos vivos, por encima del promedio nacional. Nadie queda atrás, claro.
Tampoco queda atrás el éxodo. Más de un millón de cubanos habrían abandonado la isla desde 2021, reduciendo la población estimada a entre 8,6 y 8,8 millones, según cálculos independientes, frente a los 11,3 millones de antes. Esa es la forma más elocuente en que el pueblo cubano ha respondido al proyecto social que el ministro describe con tanto entusiasmo.
Alonso sí reconoció, casi de pasada, que los artistas trabajan «aún con falta de recursos». Pero se apresuró a subrayar que existe «un movimiento artístico vigoroso y multigeneracional» comprometido con el proyecto revolucionario. Lo que no recordó es que en enero de 2021 fue acusado de agredir físicamente a jóvenes artistas y activistas que protestaban frente al propio Ministerio de Cultura, episodio que desató una ola de peticiones de dimisión que, naturalmente, el régimen ignoró.
Ese mismo ministro que hoy habla de respetar el desarrollo pleno del ser humano fue quien en 2018 anunció que el Decreto 349 «se aplicaría de forma progresiva», una norma que amplía el control estatal sobre la creación artística y fue rechazada por artistas e intelectuales dentro y fuera de Cuba. Y quien en 2021 calificó el boicot a la XIV Bienal de La Habana —impulsado en solidaridad con presos políticos— como una «campaña contrarrevolucionaria».
El ministro cerró su intervención con una frase que bien podría servir de epitafio a 67 años de dictadura: «La cultura no se va a detener, va a resistir y continuará acompañando al pueblo en su lucha por defender la Patria y seguir transformando el país». Buena parte del pueblo cubano, entre tanto, sigue transformando su destino de la única manera que le queda: haciendo las maletas.
Preguntas frecuentes sobre la crisis en Cuba bajo el régimen socialista
CiberCuba te lo explica:
¿Es cierto que en Cuba "no se deja a nadie atrás"?
La afirmación del ministro de Cultura, Alpidio Alonso, de que "no se deja a nadie atrás" en Cuba es cuestionada por la realidad que enfrenta la población, marcada por apagones, escasez de alimentos, falta de medicamentos y un éxodo masivo. La crisis energética y económica ha dejado a muchos cubanos en condiciones precarias y sin acceso a servicios básicos.
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¿Cuál es la situación actual del sistema de salud cubano?
El sistema de salud en Cuba enfrenta serias dificultades, operando con un 30% menos de médicos que en 2019 y con solo el 24% del cuadro básico de medicamentos disponible. La situación se agrava con apagones que afectan hospitales y centros de salud, lo que pone en riesgo la atención médica y la vida de los pacientes.
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¿Cómo afecta la crisis energética a la vida diaria en Cuba?
La crisis energética en Cuba provoca apagones prolongados de hasta 30 horas, afectando el 64% del territorio nacional. Esta situación impacta negativamente en el suministro de agua, la conservación de alimentos, y la comodidad en los hogares, además de interrumpir los servicios de salud y otras actividades esenciales para la vida diaria.
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¿Qué acciones está tomando el régimen cubano frente a la crisis económica?
El régimen cubano ha proyectado un modesto crecimiento del PIB del 1% para 2026, en un intento de manejar la crisis y mitigar sus impactos. Sin embargo, estas proyecciones son recibidas con escepticismo y críticas debido a la desconexión entre las cifras oficiales y la realidad de la población que enfrenta una aguda escasez de recursos y servicios básicos.
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