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Una eventual transición política en Cuba podría generar importantes oportunidades económicas para empresas estadounidenses e inversionistas extranjeros, según analistas consultados por el diario británico The Telegraph.
El reportaje explora distintos escenarios para una Cuba posterior al actual sistema de poder y sostiene que algunos expertos observan un potencial significativo en sectores como el turismo, la hotelería, los bienes raíces y determinadas industrias actualmente controladas por el Estado.
Entre las voces citadas se encuentra Richard Feinberg, exfuncionario estadounidense y reconocido especialista en asuntos cubanos, quien plantea que una futura transición podría dar paso a procesos de privatización similares a los observados en varios países de Europa del Este tras la caída de los regímenes comunistas.
Según Feinberg, activos como hoteles, instalaciones turísticas, propiedades frente al mar y empresas estatales podrían atraer el interés de inversionistas internacionales en un escenario de apertura económica. El análisis también menciona el posible futuro de GAESA, el conglomerado empresarial administrado por los militares cubanos y considerado uno de los actores económicos más importantes de la Isla.
Para algunos especialistas consultados por The Telegraph, cualquier transformación significativa de la economía cubana pasaría necesariamente por redefinir el papel de las empresas controladas por el Estado y por las Fuerzas Armadas.
El reportaje recuerda además que Donald Trump mostró interés empresarial en Cuba antes de llegar a la Casa Blanca. El entonces empresario registró marcas comerciales vinculadas a proyectos hoteleros y expresó en distintas ocasiones que invertiría en la Isla si existieran condiciones adecuadas.
Además de los inversionistas extranjeros interesados en "el día después" en Cuba, un grupo de acaudalados empresarios cubanos también estaría en la línea de arrancada para inyectar millones en la economía cubana, como indicó el consultor Roberto Fernández-Rizo en una entrevista con Tania Costa para CiberCuba.
«Ya hay declaraciones, ya hay dos declaraciones de Jorge Mas Santos. Entre los más ricos del exilio cubano ya dispusieron de sus fortunas para el primer año: 35 mil millones de inversiones y un programa humanitario. Oye, en tres meses se acabó el hambre en Cuba. Tres meses», afirmó el entrevistado.
Sin embargo, ese capital tiene una condición inamovible: los inversores exigen seguridad jurídica, una transición real hacia la democracia, elecciones anunciadas y un marco legal transparente que proteja sus derechos.
«Dijeron: nos reunimos para ponerlo, pero seguridad jurídica, cambios, una transición hacia la democracia, elecciones anunciadas, o sea con todos los derechos que necesita un inversor, y toda la justicia, todo clarito, bien clarito ahí», precisó Fernández-Rizo.
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