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Alrededor de 90 empresas rusas están interesadas en exportar carne, productos lácteos y pescado a Cuba, según anunció este jueves el viceprimer ministro ruso Dmitri Chernishenko durante el Diálogo Empresarial Rusia-Cuba celebrado en el marco del Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF 2026), en un momento en que la Isla atraviesa una de las peores crisis alimentarias de su historia reciente.
El anuncio se produjo mientras Cuba importa el 80 % de los alimentos que consume y uno de cada tres hogares cubanos ha reportado haber pasado hambre recientemente, según datos del Food Monitor Program.
Chernishenko subrayó que «a pesar de la presión externa, las empresas rusas siguen ampliando su presencia en Cuba y están dispuestas a invertir en proyectos a largo plazo», y llamó a establecer mecanismos prácticos de cooperación como pagos en moneda nacional y alianzas regionales directas.
El funcionario ruso también detalló otros acuerdos alcanzados en el encuentro: Rusia donará 50 vehículos Moskvich para el servicio de taxis en La Habana, firmará un memorando de entendimiento para el desarrollo conjunto de vacunas contra el cáncer, y el año pasado suministró a Cuba seis toneladas de sustancias para la producción de medicamentos.
Asimismo, destacó que en 2025 Rusia incrementó sus importaciones desde Cuba en un 20 %, y que el suministro de vehículos de las marcas GAZ, UAZ, KAMAZ y Lada continúa expandiéndose.
«Nuestra asociación está destinada a convertirse en un ejemplo de una nueva arquitectura de la cooperación económica internacional en un mundo multipolar», expresó.
Por la parte cubana, el viceprimer ministro y titular de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Óscar Pérez-Oliva Fraga, aseguró que Cuba es el país de América Latina y el Caribe «donde las empresas rusas puedan desarrollar de manera plena y con total confianza sus actividades», argumentando que la salida de competidores internacionales por las sanciones estadounidenses representa una oportunidad para Moscú.
Pérez-Oliva enumeró sectores prioritarios para la inversión rusa: energía, refinerías, turismo, transporte, minería, salud, industria biofarmacéutica, infraestructura y la industria agroalimentaria, con especial énfasis en la importación y procesamiento de trigo.
Este acercamiento se enmarca en una profundización acelerada de la dependencia cubana respecto a Moscú: en abril, durante la XXIII sesión de la Comisión Intergubernamental Cuba-Rusia, el régimen autorizó a empresas rusas la gestión directa de instalaciones industriales en la Isla, con inversiones proyectadas que superan los 1,000 millones de dólares.
La empresa rusa Zarubezhneft ya opera junto a la estatal cubana CUPET en el yacimiento de Boca de Jaruco, con una inversión de 100 millones de euros para perforar 30 nuevos pozos.
El contexto alimentario en Cuba es crítico: los apagones -de hasta 22 horas diarias en algunas zonas- afectan la preparación de comida en el 80,4% de los hogares cubanos, y una libra de plátanos o tomates cuesta entre 200 y 250 pesos en La Habana.
Los antecedentes de la cooperación agroalimentaria entre ambos países datan de 2023, cuando el Ministerio de Agricultura cubano acreditó a 23 empresas rusas para exportar carne de cerdo, pollo, res, lácteos y pescado enlatado, y en octubre de 2024 Cuba validó formalmente los sistemas de control veterinario rusos, abriendo la puerta a exportaciones sin restricciones comerciales.
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