Washington acaba de ampliar su cerco sobre el círculo de poder cubano, pero una figura clave sigue intocada: Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como «El Cangrejo», nieto de Raúl Castro y jefe de su seguridad personal dentro del MININT, brilla por su ausencia en la nueva ronda de sanciones publicada ayer por la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro.
En esa lista, OFAC incluyó al presidente Miguel Díaz-Canel, su esposa Lis Cuesta Peraza, su hijastro Manuel Anido Cuesta —residente en Madrid—, Alejandro Castro Espín (alias «El Tuerto», hijo de Raúl Castro y figura clave del aparato de inteligencia cubano) y el hijo de este último, Raúl Alejandro Castro Caliz.
También fueron sancionadas instituciones como el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR), los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) y la empresa minera Minera La Victoria SA.
Las sanciones implican el bloqueo de bienes e intereses bajo jurisdicción estadounidense y la prohibición de que ciudadanos, empresas o entidades financieras de EE.UU. realicen transacciones con los designados.
Pero «El Cangrejo» no aparece. Y no es la primera vez: tampoco figuró en la ronda de sanciones de mayo, lo que ha generado una pregunta que circula ampliamente entre cubanos dentro y fuera de la Isla: «¿Y el cangrejo pa' cuándo?»
La respuesta más documentada apunta a una razón estratégica: la administración Trump lo habría utilizado como canal de comunicación informal con el círculo íntimo de Raúl Castro.
En febrero de 2026, Axios reveló contactos entre Marco Rubio y «El Cangrejo» sobre una posible transición en Cuba. Washington considera a Raúl Castro —y no a Díaz-Canel— el verdadero centro de poder en la Isla, y a Rodríguez Castro su interlocutor más directo.
En abril, la administración Trump confirmó una reunión separada con representantes cubanos en La Habana vinculada al entorno de «El Cangrejo». Ese mismo mes, se reportó que el nieto de Raúl intentó enviar una carta directamente a Trump mediante un mensajero vinculado al MININT, presuntamente para sortear a Rubio y llegar al presidente.
Sancionar a «El Cangrejo» cerraría ese canal diplomático informal. Eso explicaría, al menos por ahora, su omisión deliberada de las listas SDN mientras Washington aplica presión máxima sobre el resto del aparato de poder cubano.
Este patrón se enmarca en una escalada sostenida desde el 1 de mayo, cuando Trump firmó la Orden Ejecutiva 14404, que creó un nuevo programa de sanciones con capacidad de aplicar medidas secundarias contra empresas extranjeras que operen con GAESA.
El 7 de mayo, Rubio formalizó las primeras designaciones bajo ese marco. OFAC fijó ayer, 5 de junio, como fecha límite para que empresas extranjeras cerraran operaciones con el conglomerado militar cubano.
«El Cangrejo» es hijo de Débora Castro Espín —hija de Raúl Castro— y del fallecido Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, quien fue durante años el jefe de GAESA. Su perfil lo sitúa como uno de los hombres más cercanos al poder real en Cuba, al margen de la estructura formal encabezada por Díaz-Canel.
Mientras el cerco se estrecha sobre ministros, esposas, hijastros e hijos, la pregunta sigue sin respuesta oficial: ¿hasta cuándo Washington preservará ese canal con el hombre que cuida las espaldas de Raúl Castro?
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