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Una investigación del equipo de CubaNet publicada este lunes revela que Roberto Carlos Chamizo González, el hombre que actuó como mensajero de Raúl Guillermo Rodríguez Castro —conocido como 'El Cangrejo'— para entregar una carta dirigida al presidente Donald Trump, no es el empresario independiente que proyecta en sus redes sociales.
Chamizo González, sobrino del coronel retirado del Ministerio del Interior (MININT) Carlos Miguel Chamizo Trujillo, es en realidad un funcionario formado en las academias de esa institución represiva, que operaría a las órdenes de sus órganos de Inteligencia bajo cobertura empresarial, según sostiene el citado medio independiente .
El hombre de confianza de 'El Cangrejo' llegó a Miami el fin de semana del 18 y 19 de abril portando la carta con sello oficial, un día después de que el medio estadounidense Axios confirmara que Rodríguez Castro —teniente coronel del MININT y jefe de la seguridad personal de su abuelo Raúl Castro— participara en la reunión sostenida en La Habana a mediados de abril con funcionarios del Departamento de Estado.
Sin embargo, el rocambolesco episodio terminó con un final digno de la sagacidad estratégica del "crustáceo" más famoso de la Isla por estos días: Un agente de Aduanas confiscó la misiva y deportó a Chamizo González de regreso a Cuba por carecer de estatus diplomático.
Según analistas como Peter Kornbluh, la operación fue diseñada deliberadamente para sortear al secretario de Estado Marco Rubio y abrir un canal directo con Trump. «Los cubanos parecen estar tratando de evitar a Rubio y enviar un mensaje claro directamente a Trump», declaró Kornbluh a CubaNet.
Seis fuentes del entorno personal y familiar de Chamizo González confirmaron al medio que el joven de 37 años estudió entre 2003 y 2006 en el Instituto Preuniversitario Vocacional «Hermanos Martínez Tamayo», academia del MININT, y egresó en 2011 de la Universidad de La Habana con el grado de teniente y una asignación al Departamento de Operaciones Especiales del MININT.
Poco después fue insertado en el Departamento de Operaciones Internacionales del Banco Central de Cuba, donde integró un grupo de monitoreo financiero que operaba en Europa y Asia y que internamente llamaban el "Team Party".
«Él llegó en el papel de recién graduado, inteligente, carismático, bonito, amigable… En fin, la fachada perfecta para lo que hacíamos», relató una fuente del banco residente en La Habana. Al ser el más joven del grupo, sus colegas lo apodaban 'El Niño'.
Chamizo realizó misiones en Londres, Suiza, Dubái y Madrid hasta 2018, y sus fuentes de financiamiento no son un misterio: el dinero para levantar sus negocios provino, según una exfuncionaria del banco establecida en Panamá, «de los mismos amigos que hizo durante esos viajes y bajo esa fachada».
La fachada empresarial incluye la hacienda turística El Patrón, en La Habana del Este, que creció a partir de una granja porcina del MININT administrada por su tío, absorbiendo tierras de campesinos mediante desalojos forzosos desde 2023. «Se comportan como una mafia», denunció un miembro de una familia campesina afectada.
El Patrón fue incorporada al catálogo de excursiones de Gaviota Tours —empresa del conglomerado militar GAESA— por decisiones «de alto nivel», no por criterios comerciales.
Chamizo González administra también el servicio de transporte de lujo Havana Prestige, apartamentos en el Vedado y Centro Habana —que renta a más de 280 dólares por noche— y el restaurante Mía Culpa Havana, ubicado dentro del Hotel Iberostar Grand Packard, propiedad de GAESA. En diciembre de 2025 fundó en España la empresa RCCH Investment SL.
En redes sociales, Chamizo oculta su nombre completo y se presenta como 'Carlos Milán', publicando fotos en yates, jets y autos de alta gama. Una fuente que ha atestiguado la relación entre Chamizo y El Cangrejo la describe con una frase: «Ellos son uña y churre».
El episodio se inscribe en un proceso de negociaciones secretas entre Cuba y Estados Unidos que comenzaron en febrero de 2026, cuando El Cangrejo inició contactos con Rubio.
El 10 de abril, una delegación del Departamento de Estado llegó a La Habana en el primer vuelo oficial estadounidense desde 2016 y se reunió formalmente con Rodríguez Castro.
Washington impuso un ultimátum de dos semanas para la liberación de presos políticos de alto perfil como Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Osorbo, plazo que venció alrededor del 24 de abril sin resultados visibles.
En declaraciones a CubaNet, Ricardo Herrero, director ejecutivo del Cuba Study Group, calificó la estrategia de enviar la carta secreta como «tonta y condenada al fracaso», un juicio que cobra más peso ahora que se conoce el perfil real del hombre al que el régimen confió tan delicada misión.
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