El periodista y analista Jorge de Armas, de Hypermedia Magazine, lanzó una crítica directa a una parte del exilio cubano durante una entrevista con Tania Costa, acusando a quienes piden deportaciones de cubanos con estatus I-220A de «ingratitud» y de «traicionar la causa de Cuba».
«Esos fueron los que salieron el 11 de julio a gritar libertad cuando la mayoría de todo este exilio no ha levantado la mano ni para parar un taxi», afirmó De Armas, en referencia a los participantes en las protestas del 11 de julio de 2021, las mayores movilizaciones contra el régimen cubano en décadas.
De Armas fue más lejos al señalar que «la mayoría de este exilio no sufrió ni cárcel ni le dieron un tonfazo en la cabeza ni lo reprimieron ni están en la cárcel de Guanajay», contrastando la experiencia de quienes permanecieron en Cuba con la de sectores del exilio que hoy piden la deportación de esos mismos compatriotas.
El analista estableció una distinción generacional dentro del exilio. De esta forma, diferenció entre los Pedro Pan, los marielitos, los balseros de los años 90 y los más recientes —CBP One, parole e I-220A—. Para De Armas, estos últimos representan la principal fuerza de cambio para Cuba.
«Los I-220A fueron padres que dejaron a sus hijos en Cuba para darle una vida mejor y esos van a regresar», subrayó, diferenciándolos de los Pedro Pan, que eran niños enviados al exilio por sus propios padres que buscaban darles una vida mejor.
Según De Armas, estos cubanos han vivido entre cuatro y cinco años en Estados Unidos y adquirieron una experiencia transformadora: «Gozaron durante cuatro o cinco años de la libertad, entendieron lo que es la democracia, entendieron lo que es ahorrar dinero, lo que es construir un crédito, entendieron lo que es abrir una empresa».
El periodista advirtió que ignorar ese potencial tiene consecuencias directas para la causa opositora. «Y esa fuerza gigantesca que puede propiciar el cambio en Cuba les estamos dando la espalda». Fue aún más contundente al afirmar que quienes piden deportaciones «colaboran directamente con la dictadura».
Como ejemplo concreto de la contradicción que denuncia, la entrevistadora mencionó el caso de May Díaz, una persona que participó en las protestas del 11J y que aún mantiene un estatus migratorio inestable, ilustrando cómo el exilio da la espalda a quienes arriesgaron su libertad en la isla.
El debate se produce en un momento en que las deportaciones de cubanos con I-220A se han intensificado bajo la segunda administración Trump: para marzo de 2026, casi 2,000 cubanos habían sido deportados. Casos documentados, como el de Yoelsi Linares Reyes, quien denunció torturas y vigilancia de la Seguridad del Estado tras ser devuelto a Cuba, ilustran los riesgos reales que enfrentan estos migrantes al regresar.
La entrevista se enmarcó en el debate sobre las sanciones del Departamento de Estado contra Díaz-Canel y figuras del régimen, anunciadas el 4 de junio, que sirvieron de telón de fondo para una conversación más amplia sobre la transición en Cuba y el papel del exilio.
De Armas también cuestionó la capacidad real de la oposición para liderar ese proceso de cambio en Cuba. «¿Tienen realmente nuestros referentes políticos opositores un plan concreto para reconstruir el país? Empezando, ¿con qué economía cuentan? ¿Con qué alianzas? Cero».
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