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El primer ministro cubano Manuel Marrero Cruz publicó este sábado en su cuenta de X un mensaje celebrando el ritual del cambio de pañoleta azul por la roja en la Organización de Pioneros José Martí, describiendo el acto como «motivo de inspiración en estos días difíciles, bajo el impacto del más feroz bloqueo imperial».
Sin embargo, la publicación con motivo del cambio de pañoleta que cada año se hace el 14 de junio, generó una ola de respuestas críticas de cubanos que contrastaron el discurso oficial con la realidad de hambre, apagones y falta de medicamentos que viven las familias de la isla.
Marrero escribió: «En #Cuba, el cambio de atributo es un momento especial para los pioneros, los maestros y las familias. La alegría de los niños al cambiar su pañoleta azul por la roja es motivo de inspiración en estos días difíciles, bajo el impacto del más feroz bloqueo imperial».
La respuesta ciudadana fue inmediata y contundente: cubanos dentro y fuera de la isla rechazaron el mensaje señalando que los niños no tienen alegría ni futuro, sino hambre y escasez.
El contraste entre el discurso oficial y los datos disponibles es brutal. Según el Food Monitor Program, correspondiente a abril de 2026, el 96,91% de la población cubana carecía de acceso adecuado a alimentos, y el 33,9% de los hogares reportó que al menos un miembro se fue a dormir con hambre en los 30 días previos.
UNICEF reportó que el 9% de los niños menores de cinco años en Cuba sufre privación nutricional grave, y que el 48,5% del alumnado de seis a 11 años no recibe comida ni merienda en la escuela.
Más de 11,000 niños cubanos esperaban cirugías retrasadas por apagones y falta de insumos médicos, mientras la supervivencia de menores con cáncer habría bajado del 85% al 65% según reportes de este año.
No es la primera vez que declaraciones de Marrero generan este tipo de reacción. En mayo pasado, cuando acusó a Estados Unidos de querer «asfixiar» a Cuba, usuarios en redes le respondieron con reproches directos al régimen.
En ese mismo mes, ante los apagones, circuló la frase viral «En el bloque del jefe de la UNE hay corriente» como símbolo de la desigualdad entre la nomenclatura y el pueblo.
El patrón se repite con otros funcionarios. El 1 de junio, Díaz-Canel celebró a los niños cubanos como un «tesoro» y recibió una respuesta similar de críticas. El 5 de junio, la presidenta de la Asamblea Nacional aseguró que «aquí nadie muere de hambre», declaración que también desató indignación.
El Programa Mundial de Alimentos señala que Cuba enfrenta crecientes dificultades para la seguridad alimentaria en un contexto de recesión prolongada, inflación y escasez de combustible, factores que el régimen atribuye exclusivamente al embargo estadounidense, mientras organismos internacionales y la oposición apuntan también a las fallas estructurales del modelo económico estatal.
Los medicamentos esenciales en Cuba solo estaban disponibles en alrededor del 30% de los niveles habituales de suministro, según datos de 2026, un dato que los cubanos no olvidan cuando el primer ministro habla de la «alegría» de sus hijos.
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